Regístrate en Bitget y obtén hasta 100 USDT en bonos completando simples tareas. Oferta por tiempo limitado.
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) atraviesa una de las crisis de liquidez más graves de su historia, según ha advertido su secretario general, António Guterres.
El problema se origina en la acumulación récord de cuotas impagas y en una norma presupuestaria que obliga a devolver los fondos no ejecutados, una dinámica que está comprometiendo la capacidad operativa del organismo internacional y que podría dejarlo sin recursos a partir de julio de 2026.
Cuotas impagas y reglas que agravan la crisis
El origen de la crisis financiera actual se encuentra, en primer lugar, en el retraso sostenido en el pago de las contribuciones obligatorias por parte de los Estados miembros. Al cierre de 2025, la deuda acumulada alcanzó los $1.570 millones, una cifra que tensiona de forma directa la capacidad operativa de la organización.
A este panorama se suma el papel de Estados Unidos, el mayor contribuyente de la ONU, que en los últimos años ha reducido sus aportaciones voluntarias y ha postergado pagos clave tanto al presupuesto regular como a las misiones de mantenimiento de la paz.
A ello se añade una norma interna que obliga a devolver cada año a los Estados cientos de millones de dólares correspondientes a cuotas no ejecutadas. Según advirtió António Guterres, este mecanismo ha sumido a la organización en un auténtico «ciclo kafkiano» financiero, en el que se exige reembolsar recursos que, en la práctica, ya no están disponibles.
Advertencia sin precedentes y urgencia de reformas
La carta enviada por António Guterres a los embajadores el 28 de enero de 2026 representa hasta ahora su advertencia más contundente. En el documento, citado por Reuters, el secretario general subraya que «la crisis se está profundizando, amenazando la ejecución de los programas y elevando el riesgo de un colapso financiero», y advierte que la situación podría deteriorarse aún más en el corto plazo.
Asimismo, enfatiza que, si los Estados miembros no cumplen con sus contribuciones de forma puntual y completa, la Organización de las Naciones Unidas enfrentará serias dificultades para mantener su funcionamiento normal.
Ante este escenario, Guterres impulsó la creación de un grupo de trabajo de reforma, conocido como UN80, cuyo objetivo es reducir costos y mejorar la eficiencia operativa del organismo. En línea con estos esfuerzos, los Estados miembros acordaron recortar el presupuesto de 2026 en aproximadamente un 7%, fijándolo en $3.450 millones.
No obstante, el propio secretario general reconoce que estas medidas podrían resultar insuficientes si la deuda continúa acumulándose y no se avanzan cambios estructurales en las reglas de financiamiento de la organización.
El reto de sostener la misión de la ONU
En este contexto, la ONU enfrenta el desafío de adaptar sus normas financieras y asegurar el compromiso efectivo de los países miembros para evitar una parálisis institucional.
De persistir la tendencia actual, programas esenciales vinculados a la paz, el desarrollo y la ayuda humanitaria podrían verse seriamente comprometidos.
En consecuencia, el llamado de António Guterres pone sobre la mesa la necesidad urgente de revisar el modelo de financiamiento y de reforzar los mecanismos que permitan a la organización seguir cumpliendo su misión fundamental en un entorno internacional cada vez más incierto.

















