Mantente al día con el canal de WhatsApp de CriptoTendencia: Noticias al instante sobre Bitcoin, Altcoins, DeFi, NFT, Blockchain y Metaverso. ¡Suscríbete!
Las finanzas modernas suelen apoyarse en una correlación inversa que los inversores siguen de cerca: cuando el dólar estadounidense se debilita, Bitcoin tiende a fortalecerse. Esta relación se sostiene en la narrativa de que la principal criptomoneda funciona como un activo similar al oro, actuando como cobertura frente a la depreciación del dinero fiat.
Aunque esta dinámica es ampliamente aceptada, en el contexto actual el patrón parece haberse alterado. Mientras el dólar pierde fuerza, la criptomoneda pionera continúa cediendo terreno frente a la moneda estadounidense. Este comportamiento atípico ha generado interrogantes entre inversores y participantes del ecosistema cripto.
En términos concretos, el índice del dólar (DXY) registra una caída cercana al 10% en el último año, con cierre a finales de enero. En contraste, Bitcoin no solo no capitalizó esa debilidad, sino que retrocedió alrededor de un 13% en el mismo período. Aunque se trata de una divergencia llamativa, un analista de JPMorgan Private Bank ofrece una explicación para este fenómeno.
Yuxuan Tang, director de estrategia macro de la firma para la región asiática, sostiene que la debilidad actual del dólar responde más a factores de sentimiento que a fundamentos económicos. Esta sería la clave para entender por qué el retroceso del billete verde no se traduce, por ahora, en un impulso para Bitcoin. Citado por CoinDesk, el especialista remarca que no todas las caídas del dólar tienen el mismo significado.

¿Por qué la actual debilidad del dólar no impulsa al Bitcoin?
Según Tang, la reciente depreciación del dólar no está asociada a cambios estructurales en las expectativas de crecimiento económico ni en la política monetaria de Estados Unidos. Por el contrario, «lo que estamos observando es una liquidación del dólar impulsada principalmente por flujos y sentimiento, similar a lo ocurrido en abril pasado», explicó.
Desde una óptica técnica, los diferenciales de tasas de interés -uno de los factores que suelen determinar la fortaleza de una divisa- se han movido en favor del dólar. Esto refuerza la idea de que la debilidad actual es superficial y transitoria. Si el mercado percibiera un deterioro estructural y prolongado del dólar, vinculado a una economía estadounidense frágil, Bitcoin probablemente estaría marcando nuevos máximos históricos.
Dado que ese escenario no se materializa, la criptomoneda permanece en una fase de estancamiento evidente, a la espera de señales más contundentes. Esta cautela también se refleja en el comportamiento de las ballenas, que mantienen una postura de espera, tal como lo indica el Exchange Whale Ratio (EWR) de Binance.
En este contexto, vuelve a surgir una pregunta de fondo sobre la naturaleza de Bitcoin. Su desempeño lateral, mientras activos de reserva tradicionales como el oro y la plata avanzan con fuerza, reabre el debate sobre si BTC actúa realmente como «oro digital».
El analista de JPMorgan deja planteada esta cuestión incómoda para la comunidad cripto, al señalar que, en el escenario actual, BTC se comporta más como un activo de riesgo que como una cobertura defensiva.

















