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Los mercados financieros durante el primer mes del año se movieron en medio de una fuerte turbulencia en el sector de renta fija. Esta tendencia parece demostrar que la efectividad de los bonos como protectores de los portafolios comienza a permearse. Ante el peligro que representa este escenario, BlackRock lanza una advertencia y recomienda activos alternativos a los inversores, particularmente el Bitcoin.
En su más reciente comentario semanal, la mayor gestora de activos de inversión del mundo, remarca que el sector de bonos está en su ocaso. Apunta que esta erosión de la confianza se ha visto acentuada por un desplome histórico en los bonos del gobierno japonés (JGB). Tal contexto obliga a los inversores institucionales a replantearse la diversificación tradicional.
De esto se puede deducir que el epicentro de este sismo es el comportamiento de los bonos japoneses. Aunque históricamente los bonos nipones han sido de bajos rendimientos, los mismos se consideran como la capital de la estabilidad.
Sin embargo, últimamente llama la atención la manera dramática del salto de la rentabilidad en sus bonos a 30 y 40 años. No se debe perder de vista que cuando los rendimientos suben, los precios de los bonos caen.
Esta liquidación masiva es impulsada por una combinación de factores técnicos internos. Entre ellos se destaca una subasta débil y la incertidumbre tras la convocatoria de elecciones anticipadas. A esto se suman factores geopolíticos externos como las amenazas arancelarias de Estados Unidos hacia Europa.
Semejante contexto no es el ideal para buscar estabilidad en los bonos y de allí que BlackRock considera que el Bitcoin es mejor alternativa.

BlackRock mantiene sólida confianza en el Bitcoin
BlackRock mantiene una visión infraponderada sobre los bonos soberanos de Japón y en los bonos del Tesoro estadounidense a largo plazo. La gestora sostiene que los rendimientos actuales, aunque más altos, no compensan los riesgos asociados a la duración y la volatilidad de los precios.
Esto último es determinante, considerando que los bonos ya no actúan como el lastre necesario para estabilizar una cartera ante las caídas de las acciones. Ante este evidente debilitamiento del mercado de deuda tradicional, el capital cambia hacia activos con mayor potencial de ingresos y resiliencia. En ese sentido, BlackRock destaca que, en lo que va de 2026, los activos alternativos están superando con creces a la renta fija.
A pesar de una fuerte corrección diaria que situó el precio de Bitcoin cerca de los $81.000, su volumen de negociación aumentó un 13.32%, lo que refleja un interés institucional persistente por utilizar activos digitales líquidos como una nueva forma de exposición al riesgo diversificado.
Aunque este arranque de año no ha sido el más favorable para la mayor de las criptomonedas, la misma cuenta con elementos que le confieren mayor solidez. Por ejemplo, el Bitcoin no depende de turbulencias políticas, dado que su emisión y funcionamiento no depende de entidades centralizadas, privadas o gubernamentales.
Este último es un punto a favor de Bitcoin que permite una exposición mucho más segura para los grandes capitales, o al menos eso piensa BlackRock. Por ahora, se espera que la moneda pueda salir del actual momento complejo y emprender la recuperación. Mientras tanto, el mercado de renta fija se presenta en una situación en la que no se visualiza una mejora en el horizonte.

















