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Un equipo internacional de científicos presentó un nuevo enfoque que podría marcar un punto de inflexión en el desarrollo de la computación cuántica mediante el uso de las denominadas baterías cuánticas.
Este avance, aún en fase teórica, apunta a multiplicar por cuatro la capacidad operativa de los qubits y a reducir de forma sustancial la infraestructura energética requerida, lo que abre la puerta a computadoras cuánticas más rápidas, compactas y sostenibles.
Baterías cuánticas como solución energética
Las computadoras cuánticas aprovechan los principios de la física cuántica para abordar problemas de enorme complejidad. No obstante, uno de sus principales obstáculos sigue siendo el elevado consumo energético y la necesidad de sistemas de enfriamiento costosos para preservar los estados cuánticos, una limitación que hasta ahora ha frenado su escalabilidad y capacidad de procesamiento.
En este contexto, una investigación publicada en Physical Review X y liderada por el Dr. James Quach, con la participación del CSIRO, la Universidad de Queensland y el OIST de Japón, propone que la integración de baterías cuánticas permitiría a los ordenadores reutilizar su energía de manera mucho más eficiente.
Como resultado, este enfoque abriría la posibilidad de cuadruplicar el número de qubits dentro del mismo espacio físico, al tiempo que se reduce la generación de calor y la dependencia de componentes voluminosos.
Según explica el Dr. Quach, las baterías cuánticas, al estar entrelazadas con las unidades de procesamiento, actúan como un «tanque de combustible interno», capaz de recargarse de forma continua y de sostener sistemas cuánticos más compactos y eficientes.
Energía integrada en el sistema cuántico
En la práctica, las baterías cuánticas almacenan energía a través de la luz y pueden recargarse mediante su simple exposición a ella. Al integrarse en la arquitectura cuántica, se enlazan con los qubits a través del entrelazamiento, lo que permite una recarga constante dentro del propio sistema.
Además, esta innovación no solo optimiza el consumo energético, sino que también podría mejorar el rendimiento computacional gracias a fenómenos colectivos propios de la mecánica cuántica. En particular, el entrelazamiento entre múltiples qubits permitiría acelerar los procesos de carga y operación, algo que no ocurre en sistemas clásicos.
Desde una perspectiva estructural, el modelado teórico sugiere que este diseño podría facilitar la construcción de computadoras cuánticas prácticas y escalables.
Con ello, el sector se acercaría al objetivo de aplicaciones reales en áreas como la medicina, la energía, las finanzas y las telecomunicaciones. El próximo desafío será avanzar hacia una demostración experimental que valide estos resultados.
Hacia una computación cuántica más sostenible
Aunque las baterías cuánticas aún se encuentran en una etapa temprana de desarrollo, este avance abre un amplio abanico de posibilidades para la creación de sistemas informáticos significativamente más eficientes y sostenibles.
En consecuencia, la reducción de la demanda de infraestructura energética, junto con el incremento en la capacidad de procesamiento, podría acelerar la adopción comercial de la computación cuántica, transformando sectores estratégicos y consolidando a la energía cuántica como una de las fronteras tecnológicas más prometedoras de la próxima década.

















