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El agitado mundo de las criptomonedas se debate en medio de una fuerte incertidumbre que parte de la combinación de numerosos factores. Esto obliga a los capitales a actuar con cautela para evitar pérdidas mayores. En el caso de las cripto ballenas, estas muestran síntomas de agotamiento, por lo que optan por la paciencia. 

Según un reciente reporte de analistas en la plataforma de CryptoQuant, las grandes carteras se mantienen a la espera de un momento ideal para entrar en acción. Esto implica que los jugadores de peso se están preparando activamente para actuar. Básicamente, se trata de un punto de inflexión en el que el silencio de las ballenas es igual de elocuente que su actividad. 

Durante la primera parte de enero, las grandes carteras optaron por fuertes compras, lo que se tradujo en una mejora sustancial del precio de BTC. Sin embargo, nuevas decepciones y la fuerte presión de venta desde el sector minorista obligaron a las grandes entidades a replegarse hasta el punto actual en el que hicieron mute en su comportamiento comercial.

El gráfico del Exchange Whale Ratio (EWR) de Binance es probablemente uno de los indicadores más reveladores de esta etapa. Entretanto, el análisis destaca el patrón de comportamiento histórico de tres fases de las ballenas en los exchanges centralizados o CEX. 

Las ballenas cripto aguardan por el momento indicado para entrar en acción.
El comportamiento de las ballenas sugiere una pausa estratégica antes del próximo movimiento direccional. Fuente: CryptoQuant

Las tres fases de comportamiento de las cripto ballenas en los CEX

La primera de estas fases descritas es la de inercia y fortaleza. Esta consiste en la firmeza del precio cuando el EWR comienza a subir. Se trata de un periodo engañoso, dado que el precio incluso puede seguir subiendo en medio del sentimiento alcista. No obstante, en este punto la presión de venta se acumula silenciosamente en los exchanges, pero el mercado no lo digiere aún. 

Luego se presenta la segunda fase, la de distribución y corrección. Al alcanzar niveles elevados y persistentes, la distribución desde la cima se vuelve inevitable. Es aquí donde vemos la formación de techos locales seguidos de correcciones abruptas. La regla es simple: cuanto más alto y duradero sea el Whale Ratio, más violenta será la caída posterior.

La tercera fase del proceso es la denominada etapa de volatilidad extrema. Esta se reconoce por las «mechas» largas en las velas y retrocesos súbitos. Es un terreno minado para las posiciones largas (longs), donde la liquidez es cazada en ambas direcciones.

Pero el ciclo de tres fases (o alto) no es el único factor dentro del Whale Ratio. Este cuenta con un reflejo opuesto, el EWR bajo. 

El suelo de cristal: cuando el EWR es bajo

Contrario al EWR alto, un Whale Ratio bajo es el cimiento de cualquier mercado alcista sostenible. Cuando este indicador toca fondo, significa que la presión de venta es mínima. Las ballenas han retirado sus activos a carteras frías o simplemente no tienen intención de vender. Esto da paso a una fase de acumulación donde el precio consolida brevemente antes de romper al alza de forma controlada y orgánica.

Con estos elementos en perspectiva llega el momento de la pregunta inevitable: ¿dónde está el mercado justo ahora?

Al observar la gráfica actual (enero de 2026), se evidencia que Bitcoin cotiza en torno a los $89k. El Whale Ratio no se encuentra en máximos históricos de pánico, pero tampoco en los mínimos de acumulación profunda que vimos a finales de 2018 o 2023.

Por el contrario, se mantiene por encima de su media móvil simple de 100 días (SMA 100), pero dentro de un rango manejable, apunta el citado análisis. Esto indica un hecho fundamental: las cripto ballenas no están vendiendo de forma agresiva, pero están distribuyendo gradualmente. 

Dato clave: probablemente se aproxima una fase de acumulación pura, lo que explica por qué el precio muestra una estructura lateral con un ligero sesgo bajista. El mercado está «pesado», pero no está en caída libre.

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