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Durante las primeras horas de este miércoles, el precio del oro avanzó hasta marcar un nuevo máximo histórico (ATH). De este modo, el metal alcanzó la zona de los $5.300 por onza, lo que ratifica la fuerte presión compradora sobre esta commodity que históricamente ha funcionado como activo de reserva.

La demanda por el oro se ve impulsada por la debilidad del dólar estadounidense y por las crecientes amenazas contra la independencia de la Reserva Federal.

Al momento de redactar esta nota, los precios de los metales registran un leve repliegue, aunque se mantienen muy cerca de la zona de máximos. Así, el oro se sostiene por encima de los $5.259 por onza, con un avance del +3,5%, según datos de CNBC. En paralelo, la onza de plata supera los $114, con un rendimiento del +7,6%.

La posibilidad de que la Reserva Federal quede bajo una mayor influencia directa de la Casa Blanca en 2026 se presenta como una señal de alerta para los mercados.

Este escenario afectaría la percepción de independencia y objetividad de la política monetaria estadounidense, debilitando aún más la confianza de los inversores en los activos denominados en dólares. Uno de los síntomas más claros de este fenómeno es la caída sostenida en la demanda de bonos del Tesoro.

En lugar de deuda estadounidense, los bancos centrales de todo el mundo han intensificado sus compras de oro, impulsando el precio del metal. La brecha entre la tenencia de bonos del Tesoro y las reservas internacionales de oro se ha reducido de manera significativa, lo que confirma este cambio gradual en la preferencia de los capitales globales.

El precio del oro se mantiene muy cerca de los recientes máximos históricos.
El precio del oro se mantiene muy cerca de los recientes máximos históricos. Fuente: CNBC.

La relación entre el precio del oro y la independencia de la Fed

La Reserva Federal es el principal garante de una política monetaria alineada con las condiciones reales de la economía estadounidense. Su doble mandato -mantener altos niveles de empleo y una inflación controlada- requiere decisiones técnicas que deben tomarse al margen de la ideología política.

En determinadas circunstancias, una política monetaria restrictiva, aunque impopular desde el punto de vista electoral, resulta necesaria para frenar repuntes inflacionarios abruptos. Este principio ilustra por qué la Fed debe estar dirigida exclusivamente por criterios técnicos y profesionales, y no por intereses partidarios. Sobre esta base se construye la independencia históricamente resguardada del banco central.

Cuando un gobierno interfiere en esa independencia, las decisiones monetarias comienzan a responder a objetivos políticos de corto plazo. En ese contexto, la prioridad pasa a ser la satisfacción del electorado, mientras que la estabilidad macroeconómica queda relegada.

En particular, Donald Trump ha manifestado su intención de presionar a la Fed para llevar las tasas de interés a niveles cercanos a cero, bajo el argumento de que la inflación ya no representa un problema.

Para los capitales internacionales, cualquier amenaza a la autonomía del banco central funciona como una señal clara de riesgo. En consecuencia, los inversores optan por retirar fondos de una economía percibida como políticamente condicionada y los redirigen hacia activos considerados más seguros, como el oro. Dado su carácter escaso, este desplazamiento de capital se traduce directamente en un aumento de su precio.

Otros factores que impulsan los precios de los metales

Otro elemento que ejerce presión alcista sobre el oro es la creciente tensión geopolítica entre Estados Unidos e Irán. El presidente Trump lanzó un ultimátum al país persa y advirtió sobre la posibilidad de un ataque rápido, «recurriendo a la violencia si es necesario». Incluso comparó el escenario con acciones previas realizadas contra Venezuela, condicionando cualquier desenlace a la negociación de un nuevo acuerdo nuclear.

En este contexto, una importante flota naval se dirige hacia Medio Oriente, incluyendo al portaaviones Abraham Lincoln. Aunque el gobierno estadounidense se muestra confiado tras operaciones recientes, los inversores no comparten el mismo optimismo ante la complejidad del escenario actual.

A diferencia de Venezuela, Irán cuenta con capacidades militares avanzadas, incluyendo misiles hipersónicos y una industria armamentística desarrollada. Cualquier escalada del conflicto podría derivar en interrupciones del comercio marítimo en la región, afectando de forma directa el suministro global de petróleo. Este riesgo eleva las expectativas inflacionarias y refuerza aún más el atractivo de los metales preciosos como refugio.

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