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Las fintechs de la región del sudeste asiático (ASEAN) enfrentan crecientes dificultades como consecuencia de una burbuja de financiación que comienza a desinflarse. Las startups vinculadas al sector de inteligencia artificial (IA) emergen de un periodo de crecimiento acelerado, impulsado por la fiebre de herramientas como ChatGPT.

Ahora, la etapa de expandirse a cualquier costo parece quedar atrás a medida que el ecosistema de innovación ajusta expectativas y vuelve a criterios más realistas.

Los inversores comienzan a percibir que muchas compañías están lejos de alcanzar los escenarios prometidos por narrativas exageradas y proyecciones cercanas a la ciencia ficción. Este cambio de percepción genera un repliegue del capital, en el que se asume que numerosas valoraciones estaban infladas, dando forma a una burbuja que, de manera natural, empieza a descomprimirse.

En este contexto, las empresas tecnológicas de la región enfrentan el desafío central de alcanzar la rentabilidad. No se trata de una tarea sencilla en un entorno de competencia intensa y menor disponibilidad de financiamiento.

En términos prácticos, para atraer capital, estas startups deben presentar propuestas frescas, realistas y con modelos de negocio claros, capaces de destacar frente a carteras cada vez más saturadas de proyectos basados en IA.

Un reciente informe de Nikkei Asia analiza casos como el de Bluente, una firma que ha decidido priorizar la rentabilidad por encima de la expansión agresiva de métricas. Esta dinámica no se limita a un grupo reducido de empresas, sino que atraviesa a buena parte del sector fintech en ASEAN. El fenómeno es especialmente visible en Singapur, el país con mayor concentración de startups de IA en la región.

Singapur domina ampliamente el sector de fintechs de IA en la zona ASEAN.
Singapur domina ampliamente el sector de fintechs de IA en la zona ASEAN. Fuente: Nikkei.

Las fintechs de ASEAN enfrentan un dilema sobre su futuro

Para las startups de la región, la espera pasiva de nuevas rondas de financiación ya no es una opción viable. Detenerse puede equivaler al cierre del proyecto. Por ello, la estrategia dominante es avanzar hacia la rentabilidad sin dilaciones, en un escenario donde no se anticipa un retorno rápido de la abundancia de capital.

El caso de Bluente resulta ilustrativo. La empresa, con sede en Singapur, cuenta con $2.6 millones en financiación semilla. Sin embargo, según detalla el informe, sus directivos decidieron no depender de una eventual ronda Serie A, cuya llegada consideran incierta. En su lugar, enfocaron sus esfuerzos en atraer suscriptores y construir un flujo de ingresos sostenible.

Esta mentalidad de supervivencia sin apoyo externo refleja una cautela creciente entre los inversores. Tal como se señala en el análisis, la financiación de capital de riesgo para startups de IA en la región registra una caída interanual cercana al 20%.

Los inversores, afectados por experiencias previas de valoraciones infladas y por la incertidumbre económica global -agravada por tensiones comerciales y problemas de gobernanza corporativa en mercados como Indonesia-, se han vuelto notablemente más selectivos.

¿Burbuja o reajuste de mercado?

El debate sobre si la IA atraviesa una burbuja financiera divide a los analistas. Mientras algunos segmentos, como la infraestructura y los modelos fundacionales, siguen mostrando valoraciones elevadas, las startups que logran sostenerse son aquellas que cuentan con clientes reales y casos de uso concretos.

Como se mencionó anteriormente, ofrecer propuestas diferenciadas es clave para captar la atención de los inversores. Esto ha impulsado una carrera por explotar nichos específicos. El reporte cita a Alexandra Beckstein, de QAI Ventures, quien sostiene que las oportunidades más sólidas se encuentran en verticales especializadas, como la IA cuántica aplicada a las finanzas o a las ciencias de la vida.

En paralelo, la demanda real juega un papel determinante. Emprendedores como Trung Vu, de la startup vietnamita Revve AI, argumentan que mientras exista un problema concreto en las empresas -como la automatización de ventas o de atención al cliente-, la demanda por soluciones de IA seguirá siendo genuina y no simplemente el resultado de una burbuja especulativa.

El sudeste asiático representa apenas el 2% del capital global destinado a la IA, pese a concentrar cerca del 4% del PIB mundial. Esta brecha sugiere que, aunque predomina la cautela, el potencial de crecimiento sigue siendo significativo.

De cara a 2026, la clave para las startups de ASEAN será la agilidad. Como señala Yuriy Braterskyy, de Superagent en Bangkok, el plan alternativo de cualquier fundador hoy debe ser alcanzar la rentabilidad lo antes posible.

En un mercado donde el capital ya no fluye con la libertad de años anteriores, solo las empresas financieramente viables podrán atravesar la corrección y liderar la próxima etapa de innovación en la región.

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