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Según el cofundador de Ethereum, este año marcará el inicio de una nueva etapa en la forma en que las personas se comunican. Vitalik Buterin sostiene que una de las prioridades centrales es replantear e incluso sustituir las redes sociales tradicionales por propuestas descentralizadas. A su juicio, este cambio será clave para desarrollar modelos de comunicación independientes de las grandes empresas tecnológicas.

En una publicación reciente en X, el desarrollador parte de una premisa contundente: si la sociedad aspira a mejorar, necesita herramientas de comunicación masiva de mayor calidad. Su visión sobre las plataformas actuales es abiertamente crítica. Considera que las redes sociales dominantes están diseñadas para maximizar el engagement en el corto plazo, sin tener en cuenta los efectos a largo plazo.

El resultado de este enfoque es la amplificación del conflicto y la indignación. Según Buterin, este modelo ha contribuido a problemas documentados de salud mental en amplios sectores de la población global. En contraposición, sostiene que el verdadero rol de estas plataformas debería ser resaltar la mejor información y los argumentos más sólidos.

Este enfoque permitiría a los usuarios alcanzar consensos en lugar de profundizar divisiones. Sin embargo, Buterin reconoce que este objetivo choca con el actual modelo de negocio basado en la captura constante de la atención, que domina a las grandes compañías tecnológicas. Por ello, considera inevitable el surgimiento de una nueva era de redes sociales descentralizadas, independientes de intereses corporativos concentrados.

La naturaleza de las nuevas redes sociales descentralizadas, según Buterin

De acuerdo con Buterin, impulsar este cambio no es un «truco fácil», sino una transformación estructural basada en la competencia abierta y la descentralización. Al contar con una capa de datos compartida, donde la información no pertenece a una sola empresa, cualquier desarrollador puede crear su propia interfaz o «cliente», permitiendo que cada usuario elija la experiencia que mejor se adapte a sus intereses.

Uno de los aspectos más relevantes de su reflexión es la autocrítica hacia el propio sector cripto. Buterin advierte que numerosos proyectos de redes sociales descentralizadas fracasaron al intentar tokenizar cada interacción. En su opinión, la creencia de que añadir un activo especulativo a todo proceso constituye innovación es un error recurrente.

Establece una diferencia clara entre modelos como Substack, donde el dinero respalda la creación de contenido de calidad mediante suscripciones, y los intentos fallidos de crear burbujas de precios alrededor de los creadores. Estos últimos, señala, suelen beneficiar a quienes ya cuentan con capital social previo y terminan en colapsos financieros asociados a los tokens.

Para describir los argumentos que justifican la creación de mercados financieros en cada interacción, Buterin utiliza el término «corposlop» (basura corporativa). Critica a quienes recurren a teorías económicas complejas, como la eficiencia de Hayek, para encubrir productos orientados al lucro rápido, sin un interés genuino en mejorar la comunicación humana.

Bajo estas premisas, sostiene que las nuevas redes sociales descentralizadas no deben asumir que todo lo proveniente del sector cripto es necesariamente beneficioso.

El nuevo horizonte que visualiza Buterin

La postura de Buterin no se limita al plano teórico, sino que también se refleja en su práctica diaria. Reveló que a lo largo de este año ha utilizado Firefly, un agregador que le permite interactuar simultáneamente con X, Lens, Farcaster y Bluesky. No obstante, su apuesta principal parece inclinarse hacia protocolos donde el componente social prevalece sobre el financiero.

En ese sentido, realizó una mención especial al equipo de Lens Protocol. Buterin se mostró optimista sobre el futuro de esta plataforma, destacando que su nuevo equipo directivo cuenta con un historial genuino de abordar problemas técnicos complejos, como los sistemas de mensajería cifrada, mucho antes de que estos temas se volvieran populares en el sector.

En términos generales, el mensaje de Buterin funciona como una llamada a la acción. Invita a los usuarios a abandonar la «zona de guerra informativa global» en la que, según él, se ha convertido X, y a explorar un nuevo territorio digital. En este espacio emergente, la descentralización no es un fin en sí mismo, sino el medio para habilitar interacciones más privadas, constructivas y orientadas al consenso.

De cara a 2026, el objetivo de Vitalik Buterin es claro: demostrar que es posible construir una plaza pública digital que no dependa de dueños arbitrarios ni de algoritmos adictivos, sino de una infraestructura abierta que priorice la verdad, la calidad de la información y el acuerdo colectivo por encima del ruido mediático.

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