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La economía de China se encamina a cerrar el año con un crecimiento por encima de los estimados oficiales. En ese sentido, la meta de expansión del producto interno bruto (PIB) del 5% hasta el tercer trimestre fue superada, alcanzando el 5,2%. Aunque Pekín aún no ha presentado un pronóstico oficial para 2026, algunas estimaciones externas proyectan un crecimiento de entre el 4,5% y 5%.
De acuerdo con los planes quinquenales del Partido Comunista, la economía debe crecer alrededor de un 5% anual para cumplir el objetivo de 2035, que consiste en duplicar los ingresos respecto a los niveles de 2020. Esto hace suponer que el Congreso Nacional del Pueblo anunciará un objetivo cercano al 5% en marzo.
Algunos economistas citados por Nikkei Asia consideran poco probable alcanzar exactamente ese nivel. Sin embargo, un rango de entre 4,5% y 5% sigue siendo coherente con las metas de largo plazo. Cabe recordar que el crecimiento económico no se decreta, sino que depende de decisiones industriales, dinámicas comerciales y condiciones externas favorables.
En este contexto, surgen interrogantes sobre la capacidad de China para sostener ese ritmo. A continuación, se presentan cinco puntos clave que permiten dimensionar el escenario económico de la nación asiática en 2026.
Los principales desafíos de la economía de China
China inicia el año con una tregua en su guerra comercial con Estados Unidos, pero mantiene tensiones con países de Europa y América Latina. Varias economías buscan aplicar medidas defensivas para evitar que el modelo exportador chino presione a sus industrias locales.
Al mismo tiempo, Pekín aspira a impulsar la demanda interna para sostener un superávit comercial superior a $1 billón. Sin embargo, la contracción del mercado inmobiliario y el elevado desempleo juvenil continúan limitando el consumo. Se espera que la inversión en propiedades, infraestructura y manufactura registre su primera caída anual desde 1993. Estos son los cinco factores centrales a observar:
- El objetivo de crecimiento de 2026.
- El estado de las exportaciones.
- El impulso de estímulos para el consumo interno.
- La lucha contra la deflación.
- El freno a la caída de las inversiones.
El objetivo de crecimiento de 2026
Como se mencionó, las autoridades aún no han comunicado una meta oficial para 2026. No obstante, considerando los compromisos asumidos hacia 2035, el mercado descuenta un objetivo cercano al 5%. La confirmación llegará con la reunión del Congreso Nacional del Pueblo.
Durante los últimos tres años, el crecimiento chino se mantuvo en ese rango. El año 2026 resulta especialmente relevante, ya que marca el inicio del decimoquinto plan quinquenal. Esto elevó las expectativas, aunque las autoridades evitaron ofrecer cifras concretas, en parte por la persistente contracción del sector inmobiliario, que se espera continúe presionando a la economía.

El estado de las exportaciones
A pesar de las tensiones comerciales y los aranceles impulsados por la administración de Donald Trump, las exportaciones chinas crecieron un 5,4% hasta noviembre de 2025. Este desempeño permitió alcanzar un superávit récord de $1 billón. La resiliencia se explica por la diversificación hacia Europa, el Sudeste Asiático y África, junto con una estrategia de precios altamente competitiva.
Sin embargo, el panorama a futuro presenta desafíos. Aunque una eventual visita de Trump podría aliviar fricciones con Estados Unidos, otros socios avanzan con políticas proteccionistas.
México, por ejemplo, impuso aranceles de hasta 50% a vehículos chinos. Mientras Goldman Sachs proyecta un crecimiento cercano al 5%, JPMorgan anticipa una moderación en 2026 ante el aumento de la hostilidad comercial. El desempeño exportador dependerá de la gestión de estas tensiones.
Incrementar los estímulos para impulsar el consumo
China continúa priorizando el consumo interno, aunque sin recurrir a estímulos masivos. Para 2026, el discurso oficial apunta a una política fiscal proactiva y una política monetaria moderadamente flexible, sin ampliar de forma significativa el déficit.
Entre las medidas vigentes destaca la emisión de 62.500 millones de yuanes en bonos especiales para extender subsidios al intercambio de bienes de consumo, aunque con un presupuesto menor al de 2025.
También se implementan ayudas al cuidado infantil y se anticipan nuevos recortes de tasas. Aun así, los analistas señalan que serán necesarios incentivos adicionales para el sector servicios, dado el agotamiento del gasto en bienes durables. La estrategia apunta a estímulos focalizados.
La lucha contra la deflación
En 2025, China lanzó su campaña «anti-involución» para frenar la competencia excesiva de precios. Aunque el índice de precios al consumidor mostró señales de estabilización, los precios al productor acumulan más de tres años en terreno negativo.
Pese a ello, el gobierno no planea frenar su avance industrial. Se crearon tres fondos estatales de 50.000 millones de yuanes cada uno para financiar sectores estratégicos como semiconductores, inteligencia artificial y biotecnología. Las medidas también buscan corregir el exceso de capacidad, incluyendo un fondo específico para absorber inventarios de paneles solares.
Frenar la caída de las inversiones
La inversión en activos fijos cayó un 2,6% hasta noviembre de 2025, encaminándose a su primera contracción anual desde 1989. El sector inmobiliario fue el principal lastre, con un desplome del 16%, mientras que el crecimiento del crédito se desaceleró al 6,4%.
Ante este escenario, el gobierno reconoció la magnitud del problema y se comprometió a revertir la tendencia. Entre las acciones previstas se incluyen inversiones en infraestructura de consumo, como estaciones de carga para vehículos eléctricos, y en servicios de cuidado. Además, la banca de desarrollo inyectó 500.000 millones de yuanes para reactivar la construcción.
A pesar de la crisis inmobiliaria, el presidente Xi Jinping destacó en su discurso de Año Nuevo los avances en inteligencia artificial y semiconductores, reafirmando que el liderazgo tecnológico sigue siendo la prioridad estratégica del país.

















