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Este lunes, el gobernador del Banco de Japón (BoJ), Kazuo Ueda, afirmó que las subidas de la tasa de interés continuarán si la situación lo exige. El funcionario explicó que el endurecimiento de la política monetaria se ha convertido en una medida necesaria para prevenir desequilibrios mayores en la economía, reforzando así la actual postura restrictiva de las autoridades del banco central japonés.

Según se desprende de la visión de Ueda, las probabilidades de un nuevo incremento de los tipos son enormes. El funcionario remarcó que estas subidas serán una realidad si los pronósticos actuales de inflación se cumplen. Vale la pena mencionar que la economía japonesa experimentó una leve recuperación el año pasado.

Esta recuperación se produjo a pesar de la presión que enfrentó el país con los aranceles de Donald Trump. Sin embargo, el asunto de los precios continúa como el principal elemento de preocupación para la directiva del banco central. Recientemente, el BoJ aplicó un histórico aumento de tipos de 25 puntos básicos que provocó una fuerte reacción de los mercados financieros. 

Históricamente, la economía de Japón se ha caracterizado por una tendencia consistente de flexibilización. La tasa de interés ha estado por décadas en la zona cercana a cero. Sin embargo, el BoJ decidió subirla hasta el 0.75%, el punto más alto desde la época posterior a la crisis de los tigres asiáticos de mediados de la década de 1990. 

La tasa de interés en Japón se presenta como un elemento comprometedor

El hecho de que las autoridades de Japón mantengan una visión restrictiva genera ansiedad en los mercados financieros globales. En particular, los inversores estadunidenses ven estas subidas de tipos como un corte dramático en el flujo de liquidez hacia la renta variable del país norteamericano. Esto último se deriva de la caída de la estrategia del Carry Trade.

Esta consiste en obtener ganancias del diferencial de las tasas de interés bajas de Japón y altas de EE. UU. mediante préstamos. Pero la subida de tasas por parte del BoJ elimina el margen de rendimientos, lo que disminuye el flujo de liquidez. Así, mientras más suba la tasa en Japón, menor será la liquidez que se mueve hacia las acciones estadounidenses y hacia las criptomonedas.

Un nuevo aumento de tipos de 25 puntos básicos dejaría la tasa de interés de Japón en la franja del 1%. La brecha del diferencial se cerraría aún más si a esto se suman los esperados recortes de tipos de la Reserva Federal en 2026. Según la visión moderada, se esperan al menos tres bajas de tipos en EE. UU., las cuales sumarían 75 puntos básicos.

Las palabras de Ueda hacen suponer que el aumento de tipos en Japón es virtualmente inevitable. «Es muy probable que los salarios y los precios aumenten», expresó. Seguidamente, agregó que el grado de apoyo monetario ayudará a que la economía obtenga un crecimiento sostenido.

La inflación es la principal amenaza en Japón 

El paso a una nueva era más restrictiva con el incremento del costo del endeudamiento parece no frenar del todo la subida de los precios. La inflación en el país asiático permanece muy por encima del objetivo del 2% del banco central. Esto ha generado ansiedad en los mercados ante la prolongación de una economía de alta inflación.

Hasta ahora, la inflación por encima del 2% se ha mantenido por cuatro años. Se trata de un plazo suficientemente largo como para generar estrés, incluso entre los inversores más pacientes.

La próxima reunión del banco central nipón se realizará el 22-23 de enero y desde ahora es uno de los eventos con mayor atención.

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