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Este sábado, Estados Unidos realizó un ataque masivo en contra de Venezuela, el cual terminó con la captura del presidente Nicolás Maduro. Más allá de la polémica de esa acción y sus implicaciones con el derecho internacional, hay otro asunto muy serio: los precios del petróleo. Como es bien sabido, Venezuela contiene las mayores reservas globales de esa materia prima.

Esto último hace suponer que la guerra podría tener consecuencias en el mercado de commodities a partir de la apertura de los mercados el lunes. Es posible que en el corto plazo los hechos en el Caribe generen nerviosismo entre los inversores del sector de materias primas. El nivel de miedo aumentaría si continúan los ataques contra Venezuela. 

Sin embargo, no se debe perder de vista que desde hace años Venezuela no juega un papel determinante en el mercado petrolero. La aguda crisis que atraviesa la nación sudamericana provocó que su producción petrolera pasara de ser una de las mayores del mundo a caer a puestos poco relevantes. De tal modo, el impacto real del conflicto en Venezuela sería bajo para los precios del petróleo. 

Así, en un posible primer momento de volatilidad relacionado con el shock de los hechos, el crudo podría subir considerablemente. Sin embargo, a medida que las aguas se calmen, los precios se estabilizarían nuevamente y la tendencia bajista continuaría. 

Con esto en perspectiva, se puede decir que el ataque a Venezuela no será un impulsor consistente del crudo. 

El precio del crudo viene en tendencia bajista.
El precio del crudo viene en tendencia bajista. Fuente: CNBC.

Los precios del petróleo en el mediano plazo

En un horizonte de mediano y largo plazo, el factor Venezuela podría adquirir mayor relevancia, aunque en un sentido distinto. En el caso que Estados Unidos logre imponer un cambio político alineado con sus intereses, y si un nuevo gobierno consiguiera restablecer rápidamente la infraestructura energética, Caracas podría aumentar su producción en un plazo relativamente corto.

Esto implicaría la incorporación de varios millones de barriles diarios al mercado internacional, generando una presión bajista significativa sobre el precio del crudo. En un contexto global donde la oferta ya muestra señales de holgura, este factor podría intensificar la debilidad de los precios.

La eventual recuperación de la producción petrolera venezolana tendría efectos colaterales en otros mercados. Un petróleo más barato suele aliviar costos energéticos, reducir presiones inflacionarias y mejorar las perspectivas de consumo y rentabilidad empresarial.

Como consecuencia, bancos centrales como la Reserva Federal de Estados Unidos podrían contar con mayor margen para avanzar en recortes agresivos de tasas de interés. Este entorno favorecería un mayor apetito por el riesgo, impulsando los flujos de capital hacia los mercados bursátiles y el ecosistema cripto.

En este contexto, el factor Venezuela adquiere una relevancia estratégica para la administración Trump, no solo desde el plano geopolítico, sino también como variable potencial en la ecuación macroeconómica global.

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