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Vitalik Buterin, cofundador de Ethereum, inició el 2026 con un mensaje que trasciende los avances puramente técnicos.
El año anterior estuvo marcado por hitos relevantes, como el aumento del límite de gas, las mejoras en los zkEVM y una mayor resiliencia de la red.
Sin embargo, el desafío central de Ethereum sigue siendo más ambicioso; avanzar hacia su visión de convertirse en el núcleo de una Internet descentralizada y libre de control centralizado.
Más allá de las tendencias del mercado
A lo largo de 2025, Ethereum avanzó de forma significativa en materia de escalabilidad y descentralización. De acuerdo con Buterin, el incremento de los límites de gas y del recuento de blobs, junto con las mejoras en el software de nodos y el rendimiento de tecnologías como zkEVM y PeerDAS, permitió a la red evolucionar hacia una arquitectura de blockchain más potente y flexible.
No obstante, Buterin subraya que el propósito de Ethereum va más allá de imponerse en la siguiente tendencia del mercado, ya sea en dólares tokenizados, memecoins u otras modas pasajeras.
En cambio, sostiene que la red debe mantenerse fiel a su misión de funcionar como una computadora mundial y como la base de una infraestructura digital orientada a preservar la libertad y la independencia.
Ethereum frente al modelo centralizado
En esa misma línea, Buterin subraya en su publicación que la esencia de Ethereum reside en la creación de aplicaciones verdaderamente descentralizadas. El alcance de esta visión no se limita a las finanzas, sino que abarca ámbitos como la identidad, la gobernanza y cualquier infraestructura considerada esencial.
Para cumplir ese propósito, estas aplicaciones deben operar sin fraude, censura ni interferencias, además de ser lo suficientemente robustas como para seguir funcionando, incluso si los desarrolladores originales dejan de participar o si se producen eventos adversos de gran escala.
Dentro de este planteamiento, Vitalik Buterin también cuestiona la tendencia creciente a convertir productos y servicios en modelos de suscripción y estructuras centralizadas, un enfoque que refuerza la dependencia de intermediarios.
Frente a ello, Ethereum se posiciona como una alternativa y, en cierto modo, como una forma de resistencia a ese paradigma, al impulsar un ecosistema donde la privacidad, la autonomía y la resiliencia constituyan la norma.
Escalabilidad, descentralización y visión
De cara a la materialización de esta visión, Buterin plantea dos condiciones esenciales. Por un lado, Ethereum debe ser verdaderamente utilizable y escalable. Por otro, debe preservar una descentralización efectiva, tanto en la capa base de la blockchain, como en las aplicaciones que se construyen sobre ella.
En ese contexto, la comunidad de Ethereum ya trabaja en múltiples mejoras. Sin embargo, el desafío para 2026 será profundizar el desarrollo de herramientas y soluciones que vuelvan a la red más eficiente, accesible y resiliente frente a amenazas externas o eventuales fallas de los servicios centralizados.
A modo de cierre, Vitalik Buterin llama a no perder de vista la misión original de Ethereum y expresa su deseo de que 2026 sea un año de innovación sostenida y avances concretos que acerquen a la red a su ideal de una infraestructura digital global, abierta y resistente a la censura.

















