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El 2025 cerrará en pocas horas y todo indica que el precio de Bitcoin registrará su primera contracción anual desde el invierno de 2022. Mientras tanto, la presión vendedora persiste a medida que una parte relevante de los grandes inversores se mantiene al margen del riesgo. Esta falta de convicción podría derivar en un escenario de agotamiento progresivo entre los capitales que aún permanecen expuestos al mercado.
A pesar de que el contexto actual no resulta alentador, desde Grayscale minimizan su impacto en la perspectiva de largo plazo. Esta postura quedó reflejada en una reciente entrevista del director de investigación de la firma, Zach Pandl, en el programa Crypto World de CNBC.
Según explicó el ejecutivo, 2026 marcará «el amanecer de la era institucional para las criptomonedas». En ese sentido, sostuvo que las grandes carteras incrementarán su exposición a la criptomoneda pionera como respuesta al deterioro macroeconómico que atraviesan los Estados Unidos. A su juicio, el comportamiento del mercado cripto durante el próximo año estará dominado por factores macroeconómicos.
De concretarse este escenario, el precio de Bitcoin podría iniciar un rally de gran magnitud impulsado por el deterioro macro. Este contexto actuaría como catalizador para que las grandes carteras aumenten la demanda de activos escasos, a medida que reducen su exposición a instrumentos denominados en dólares.

Los factores que impulsarán el precio de Bitcoin en 2026, según Grayscale
Pandl identificó dos factores clave que, a su entender, respaldan un escenario alcista para BTC en 2026. El primero de ellos es el elevado nivel de deuda de los Estados Unidos, que actualmente asciende a $38 billones.
De acuerdo con un reciente informe del NYT, el director general de JPMorgan, Geng Ngarmboonanant, advirtió que el problema no radica únicamente en el crecimiento sostenido de la deuda, sino en el perfil cambiante de quienes la adquieren. El exfuncionario del Tesoro alertó que este fenómeno podría generar una mayor volatilidad en las tasas de interés.
De esta situación se desprende un entorno de incertidumbre recurrente en la política monetaria. Como consecuencia, la debilidad del dólar podría profundizarse durante el próximo año. Según el analista de Grayscale, estos factores, en particular el nivel de endeudamiento, no presentan un desenlace favorable en el corto plazo, lo que favorece a activos escasos como BTC.
En paralelo, Pandl señaló que este escenario podría verse agravado por crisis presupuestarias cada vez más frecuentes, lo que reforzaría el atractivo de Bitcoin como reserva alternativa de valor.
El segundo factor destacado por el directivo está vinculado al avance regulatorio. En los Estados Unidos se registran progresos sostenidos en el desarrollo de normativas destinadas a regular la expansión de las criptomonedas y de la tecnología subyacente de la blockchain en los mercados financieros.
En particular, subrayó que la ley Clarity podría representar un punto de inflexión, al establecer un marco que permitiría la emisión de tokens como una forma segura y regulada de recaudación de capitales.
Estos elementos, concluyó Pandl, allanan el camino para un 2026 favorable para el precio de Bitcoin.

















