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La liquidez monetaria global continúa en rápido ascenso durante los últimos meses, con los bancos centrales emitiendo dinero a discreción. Sin embargo, el precio de Bitcoin y el mercado cripto en general no reaccionan a este incremento de la masa de capital de demanda. De hecho, la capitalización de las criptomonedas ha descendido desde $4.28 billones el 6 de octubre hasta los actuales $3.16 billones. 

La liquidez global no solamente mantiene un crecimiento descontrolado, sino que se proyecta un incremento del ritmo de expansión. Según datos recientes, la oferta monetaria mundial alcanza la sorprendente cifra de $142 billones, en un proceso liderado por China y los Estados Unidos. Esta cifra representa un crecimiento del 446% desde el año 2000, cuando circulaban $26 billones.

Las dos principales potencias globales, más la Unión Europea, representan tres cuartas partes de esa emisión. Este ritmo de crecimiento experimentó un pico entre el 2020 y 2022, impulsado por los estímulos de pandemia. En ese corto plazo, el suministro creció nada menos que en 25%. Aunque el ritmo se ha moderado frente a ese repunte, actualmente se mantiene alto en comparación con cualquier otra época.

El suministro monetario en constante crecimiento fluye hacia los activos financieros como acciones, bienes raíces y otros. Esto abre las puertas para una expansión del crecimiento y crea nuevas oportunidades, pero el efecto secundario son los riesgos de inflación, los cuales perjudican principalmente a los hogares.

¿Por qué el precio de Bitcoin no reacciona?

La lógica de que el aumento de la masa monetaria global hace crecer los activos financieros se refleja en los precios. Desde el 2020, los principales índices bursátiles han crecido de manera desproporcionada y lo mismo cabe decir de las criptomonedas. Antes del Covid, el precio de Bitcoin se cotizaba por debajo de los $10.000 por moneda. 

Si bien está claro que la mayor de las criptomonedas experimenta una subida gigantesca durante los últimos años, en el corto plazo no reacciona. Se espera que en diciembre de este año la Reserva Federal detenga su programa de reducción del balance. Esto resultará en una inyección enorme de liquidez en el mercado.

Mientras tanto, las autoridades japonesas también planean un gigantesco programa de estímulo. Estos elementos establecen que la liquidez monetaria global continuará aumentando el paso en los próximos meses. Esto debería tener un efecto positivo en el precio de Bitcoin. Sin embargo, la moneda se encuentra en medio de un mercado bajista que amenaza con intensificarse.

Gran parte de esta masa monetaria se canaliza al sector de inteligencia artificial (IA) y hacia activos como el oro. De hecho, algunos analistas no descartan que el metal dorado alcance los $5.000 por onza en el corto plazo. Mientras tanto, se espera la reacción de los inversores del sector cripto.

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