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En Sub0 Symbiosis quedó claro algo que muchos proyectos siguen sin entender: el marketing Web3 dejó de ser una batalla por la atención y pasó a ser una batalla por el comportamiento. No se compite por clics, impresiones ni seguidores. Se compite por algo mucho más difícil de obtener: participación real.

Durante el panel sobre marketing, cuatro referentes de grandes protocolos dejaron expuesto que las reglas del juego cambiaron de forma radical. Y que quienes sigan aplicando tácticas Web2 a un ecosistema descentralizado van a quedar obsoletos.

Panel de Marketing Web3 en Sub0 Symbiosis. Fuente: CriptoTendencia

Instituciones arriba del escenario, cultura Web3 en el piso

El primer cambio visible: las instituciones ya están adentro. Más trajes, más VC, más fondos, más regulación. Esto obliga a los equipos a profesionalizar su narrativa, afinar su tono y transmitir confianza.

Pero, al mismo tiempo, el retail exige todo lo contrario: cercanía, humor, transparencia y presencia en el terreno. El marketing Web3 vive en tensión permanente: instituciones arriba del escenario, cultura Web3 abajo, en el piso, haciendo ruido.

Quien no entienda que debe hablar dos idiomas al mismo tiempo, pierde.

El usuario Web3 no quiere escuchar una historia: quiere escribirla

En Web2, las marcas emitían mensajes. En Web3, ese modelo está muerto.

El panel lo dejó claro: la narrativa no se transmite, se construye en conjunto. La comunidad no quiere que le cuentes una historia; quiere formar parte de ella. Quiere moldearla, desafiarla, remezclarla y replicarla.

Por eso, los proyectos con mayor tracción no son los que «cuentan» mejor su historia, sino los que permiten que los usuarios jueguen, prueben, opinen, midan, creen contenido, o incluso rompan cosas.

El engagement no surge de un slogan. Surge de una experiencia compartida.

Gamificación: no es entretenimiento, es onboarding

Lo que en Web2 sería una «activación», en Web3 es infraestructura de adopción.

Ejemplos del panel lo demuestran:

  • Juegos ligeros dentro de una dApp.
  • Mini-experiencias como «Chart Rider».
  • Dinámicas para aprender sobre precios sin necesidad de tradear.
  • Frameworks narrativos que vuelven simple lo complejo.

La gamificación no está para divertirte: está para convertirte en usuario sin que te des cuenta.

Data storytelling: la nueva arma secreta

En un ecosistema saturado de protocolos que prometen exactamente lo mismo, la ventaja competitiva deja de ser retórica y pasa a ser evidencia: datos reales, métricas reales, comparaciones reales.

El panel lo dejó claro: el storytelling sin métricas ya no funciona. El marketing sin datos es humo.

Memes: el condimento, no el plato

La conclusión más brutal fue esta: los memes funcionan solo si el timing es perfecto, y solo si no comprometen la identidad de la marca.

Sirven como condimento cultural, no como estrategia central. Si llegan tarde, muestran desconexión. Si se abusa de ellos, destruyen profesionalismo.

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