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El 28 de diciembre de 2020, hackers desconocidos drenaron 127.272 BTC del pool de minería LuBian, en un caso que sacudió al mercado cripto. Este robo masivo de Bitcoin estuvo valorado en su momento en $3.500 millones y hoy supera los $13.000 millones. Hasta ahora, el incidente se mantenía bajo investigación, pero en las últimas horas se publicaron los resultados oficiales.

De acuerdo con el Centro Nacional de Respuesta a Emergencias por Virus Informáticos de China (CVERC), el gobierno de Estados Unidos estaría detrás del hackeo. Se trata de una acusación sumamente delicada en un contexto donde los gobiernos del mundo buscan distintas formas de adoptar BTC.

Según un reporte de Global Times, el ataque habría sido dirigido por Washington y ejecutado mediante la explotación de una vulnerabilidad en el algoritmo de generación de claves privadas de LuBian. Dicha falla permitió un ataque de fuerza bruta que facilitó la sustracción masiva de los fondos.

Un elemento clave del caso es que el pool pertenecía a Chen Zhi, líder del Prince Group de Camboya. Este año, el Departamento de Justicia de Estados Unidos afirmó haber actuado dentro del marco legal para apoderarse de los fondos, luego de acusar a Zhi de trata de personas y otros delitos graves.

La versión estadounidense y la acusación de China por el robo masivo de Bitcoin

Tras las acusaciones contra Zhi, Estados Unidos sostiene que las medidas tomadas formaron parte del proceso judicial para incautar los fondos. Los más de 127.000 BTC habrían permanecido en carteras controladas por los hackers desde 2020, y las autoridades estadounidenses los habrían confiscado como parte del caso contra el Prince Group. En otras palabras, según Washington, los fondos fueron recuperados de delincuentes, no robados.

Estados Unidos insiste en que no participó en el hackeo de 2020, sino únicamente en la apropiación posterior de los fondos para reforzar su caso judicial. Sin embargo, las autoridades chinas sostienen que esa explicación no elimina la sospecha de que el ataque inicial fue patrocinado por el Estado norteamericano.

Según el CVERC, la situación plantea un dilema legal complejo, ya que la transferencia de los fondos desde las carteras de los hackers podría interpretarse como un conflicto entre delincuentes. En consecuencia, Estados Unidos se habría valido de tecnología avanzada para apoderarse de fondos previamente robados.

China sostiene que el país norteamericano utilizó una justificación legal para encubrir el lavado de activos robados antes de que el jefe de LuBian fuera formalmente acusado en el marco del caso del Prince Group. Y si se comprobara que Washington estuvo detrás del hackeo de 2020, la gravedad del caso sería aún mayor.

Otro elemento que despierta sospechas es que, en lugar de liquidar rápidamente los fondos como suele ocurrir tras un ataque, los BTC permanecieron inmovilizados durante años. Este comportamiento inusual refuerza la hipótesis de las autoridades chinas de que todo el proceso fue orquestado por Estados Unidos, según el informe de Global Times.

De cualquier forma, el robo masivo de Bitcoin al pool minero en 2020 podría terminar fortaleciendo las reservas estratégicas de BTC bajo control de Washington.

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