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La alianza entre Uber y Nvidia ha sido anunciada con ambición estratégica: se proyecta lanzar una flota global de hasta 100.000 robotaxis a partir del año 2027, utilizando la arquitectura de conducción autónoma de Nvidia.

Este movimiento marca un hito en la movilidad autónoma al combinar la escala de la plataforma de transporte de Uber con la capacidad de IA y hardware de Nvidia.

Un nuevo estándar de movilidad autónoma en escala global

Uber detalló que las unidades robotizadas se integrarán en su plataforma de manera progresiva. Estas usarán un software y una plataforma de sensores de Nvidia -basados en la solución DRIVE AGX Hyperion- que permitirán alcanzar el nivel 4 de autonomía, donde el vehículo puede operar sin intervención humana bajo condiciones controladas.

Para Uber, esto representa una evolución de su modelo de negocio: pasar del conductor humano al «chofer robot» y ampliar su oferta de movilidad, optimizando costes operativos y mejorando la eficiencia en los servicios de taxi y transporte compartido.

El escenario prevé que Uber no solo gestionará la plataforma, sino también la operación de flotas, mantenimiento, infraestructura de carga y servicios complementarios, consolidando su transición hacia una empresa de movilidad integral autónoma.

Según el comunicado oficial de Nvidia, ambas compañías planean comenzar el despliegue de su flota global de robotaxis a partir de 2027, con una meta de 100.000 vehículos en los años siguientes. Este objetivo establecería un nuevo estándar de movilidad autónoma a gran escala, superando ampliamente el tamaño actual de las flotas robotaxi disponibles en el mercado.

Uber y Nvidia aceleran la carrera por la conducción autónoma

La tecnología de Nvidia será un componente clave. Su plataforma DRIVE AGX Hyperion combina hardware, sensores y software de IA, lo que permite una reconstrucción del entorno similar a la percepción humana y una respuesta rápida ante escenarios urbanos complejos.

El volumen de datos que Uber aportará al sistema -proveniente de millones de trayectos diarios y patrones de usuario- permitirá entrenar los modelos de IA a escala global, reduciendo brechas de seguridad y mejorando la adaptabilidad de los vehículos a distintos entornos.

Esto incrementará la competencia frente a actores como Waymo, Tesla o Cruise, y marcará un nuevo paradigma en la industria automotriz y los servicios de movilidad inteligente.

Impulsos estratégicos y desafíos operativos hacia 2027

El anuncio posiciona a Uber como referente en la transición hacia la movilidad sin conductor y a Nvidia como uno de los principales proveedores de infraestructura de IA para vehículos autónomos.

La iniciativa impactará en varios frentes: reducción de costes por conductor, mayor disponibilidad de vehículos, mejor relación entre unidades y usuarios, y eficiencia energética superior.

No obstante, la ejecución enfrentará desafíos considerables, como regulaciones locales, aceptación pública, infraestructura de soporte (carga, mantenimiento, actualizaciones OTA) y competencia en mercados regulados. La clave estará en demostrar que la operación autónoma puede escalar con seguridad, fiabilidad y rentabilidad sostenida.

En síntesis, Uber y Nvidia avanzan hacia la implementación de un ambicioso modelo de robotaxi que podría redefinir el transporte urbano global. Si logran cumplir su meta para 2027, el impacto en movilidad, IA, transporte y economía compartida será profundo.

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