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China acaba de introducir la primera stablecoin regulada vinculada al yuan (AxCNH) en Kazajistán, como parte de un impulso estratégico para internacionalizar su moneda y expandir su influencia en finanzas digitales.
Este movimiento -aunque discreto- refleja una estrategia más amplia para integrar tecnología blockchain con comercio transfronterizo y desafiar el dominio del dólar.
AxCNH: esto es lo que trae al mercado
AxCNH es una criptomoneda respaldada por el yuan offshore (CNH) y emitida por AnchorX, una fintech con base en Hong Kong. Fue desarrollada usando la infraestructura de Conflux, una blockchain respaldada por el gobierno chino, tras obtener la aprobación de los reguladores kazajos.
El lanzamiento oficial se produjo el 17 de septiembre de 2025. Aunque el evento fue discreto, quienes lo diseñaron lo ven como un posible «efecto mariposa» para el sistema financiero digital global, al introducir una alternativa basada en el yuan para pagos cross-border, según reportó Reuters en su cobertura.
Este paso es parte del objetivo de China de romper gradualmente la dependencia del dólar en operaciones internacionales y fortalecer su moneda con soporte digital. Aun cuando China mantiene prohibiciones domésticas sobre el comercio de criptomonedas, ha sido más cauta al explorar opciones blockchain en el ámbito internacional.
Desafíos para su adopción global
El impulso detrás de AxCNH es doble. Por un lado, China busca crear rutas de comercio transfronterizo más eficientes y con menores costos, utilizando una stablecoin en yuanes que facilite los pagos dentro de la Belt and Road Initiative y reduzca la exposición al dólar.
Al mismo tiempo, la iniciativa forma parte de una estrategia más amplia de internacionalización del yuan, apoyada en blockchains nacionales como Conflux, que refuerzan la ambición de posicionar a China en las finanzas digitales del siglo XXI.
Sin embargo, este avance enfrenta retos significativos. La credibilidad del respaldo es esencial para generar confianza en que cada token está garantizado con yuanes líquidos o activos equivalentes bajo auditoría transparente.
Además, el reconocimiento regulatorio fuera de Kazajistán aún requiere la adaptación de marcos legales, y los estrictos controles de capital en China podrían chocar con la circulación libre de yuanes digitales.
También, la interoperabilidad con otras blockchains y redes de pago será clave para evitar un aislamiento que limite su utilidad. Finalmente, el riesgo geopolítico añade un matiz complejo: si se percibe como un instrumento de influencia más que económico, podría despertar resistencias internacionales.
¿Será esta la próxima gran apuesta de China?
El lanzamiento de AxCNH en Kazajistán puede parecer un experimento discreto, pero tiene el potencial de sentar precedentes: puede convertirse en un piloto para un yuan verdaderamente digital que operaría con plataformas blockchain.
Si logra desarrollarse con transparencia, respaldo sólido e interoperabilidad, podría alterar el equilibrio del dinero digital internacional.
No obstante, su éxito dependerá de factores externos: voluntad reguladora de otros países, competencia del dólar y otras stablecoins, y cómo Beijing maneje la tensión entre control de capital y apertura financiera digital. AxCNH podría ser el comienzo de una nueva fase en la arquitectura monetaria global.

















