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El Banco Central Europeo (BCE) recomienda mantener efectivo en casa para situaciones de crisis como el apagón que sufrió España el pasado mes de abril, que impidió realizar pagos con tarjeta o electrónicos durante horas.
Por lo tanto, enfatizó: «El efectivo es un componente crítico de la preparación nacional ante crisis. Los bancos centrales, ministerios de Finanzas y agencias de protección civil en numerosos países recomiendan ahora que los hogares mantengan efectivo en caja para varios días para compras esenciales».
Por ejemplo, las autoridades en Holanda, Austria y Finlandia sugieren mantener cantidades entre 70 y 100 euros por cada miembro del hogar o suficientes para cubrir necesidades esenciales durante unas 72 horas. Aunque el BCE prefiere no fijar una cifra concreta, sino avalar la recomendación general.
«El acceso al efectivo es una obligación de los bancos y es fundamental para las familias en escenarios de crisis».
BCE
Efectivo en casa: La póliza de seguro que el BCE exige ante fallos de sistema
Efectivamente, el BCE ha emitido una conclusión contundente basada en el análisis de cuatro eventos recientes (la pandemia de COVID-19, la guerra en Ucrania, el apagón en la Península Ibérica, y la crisis de deuda griega) que recalca el rol único e irremplazable del dinero físico.
Contrario a la tendencia de la digitalización total, el informe, titulado «Mantenga la calma y lleve efectivo: lecciones sobre el rol único del dinero físico en cuatro crisis», demuestra que la utilidad y la demanda del dinero en efectivo se disparan cuando la estabilidad se ve amenazada, independientemente de si la crisis es tecnológica o financiera.
Esta tesis central del BCE se establece como una lección de resiliencia financiera, recomendando a los ciudadanos contar con reservas de dinero en casa. El efectivo actúa como una póliza de seguro, asegurando que las transacciones básicas puedan continuar incluso cuando las redes eléctricas, los sistemas bancarios o las plataformas digitales fallen.
El informe posiciona al efectivo no solo como un medio de pago, sino como el activo más resiliente y la última línea de defensa frente a cualquier colapso digital o inestabilidad sistémica.
Para finalizar, los economistas del BCE, Francesca Faella y Alejandro Zamora-Pérez, insisten en el «valor único del efectivo como activo refugio e instrumento de pago de contingencia esencial para emergencias», sentando así la base para que las autoridades nacionales redoblen esfuerzos por asegurar su disponibilidad.
Me despido con esta frase de Helen Keller: «La seguridad es principalmente una superstición. No existe en la naturaleza, ni los hijos de los hombres la experimentan en su totalidad. Evitar el peligro no es, a la larga, más seguro que exponerse».

















