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El gigante financiero de $1.7 billones, Morgan Stanley, se prepara para ofrecer comercio de criptomonedas a sus clientes en el primer semestre de 2026. Se trata de la más reciente incursión de los grandes actores en el mundo de los activos digitales. Para concretar esta iniciativa, el banco se asoció con el proveedor de infraestructura cripto ZeroHash.
Gracias a esta alianza, los clientes del banco podrán comerciar con las principales criptomonedas (BTC, ETH y SOL). Esto fue confirmado a Bloomberg por Jed Finn, director de gestión patrimonial de la entidad, quien señaló que esta opción forma parte de una primera etapa del nuevo servicio.
Finn también adelantó que, más adelante, ampliarán la iniciativa con soporte integral para billeteras electrónicas o e-wallets. Además, subrayó que la tecnología subyacente está lo suficientemente probada en seguridad y eficiencia. «La infraestructura basada en la blockchain obviamente llegó para quedarse», apuntó.
En la misma entrevista, añadió que «los clientes deben tener acceso a activos digitalizados, activos tradicionales y criptomonedas, todo en el mismo ecosistema al que están acostumbrados». Con ello se confirma la entrada oficial de la institución en el comercio de criptomonedas, un giro de 180 grados frente a la postura de los grandes bancos hacia el sector cripto hace apenas unos años.
El comercio con criptomonedas continúa ganando terreno
La entrada de grandes firmas financieras en el sector cripto confirma el avance de estos activos en la economía global. Las recientes y próximas regulaciones en Estados Unidos se han convertido en un elemento decisivo de esta nueva etapa de transformación.
Las ventajas de la blockchain para facilitar y abaratar procesos financieros son cada vez más evidentes. A esto se suma la mayor permisibilidad de las autoridades, lo que impulsa a que más instituciones adopten las criptomonedas. El fenómeno ha alcanzado tal magnitud que incluso los grandes bancos se apresuran a entrar en el juego para no quedar rezagados.
Hasta hace poco, muchos de estos gigantes financieros eran abiertamente hostiles a cualquier iniciativa relacionada con criptomonedas. Aunque algunos aún mantienen cierta resistencia, la presión de la demanda de los clientes los obliga a ofrecer servicios de comercio cripto. De no hacerlo, corren el riesgo de perder usuarios frente a instituciones más innovadoras.
Este cambio también se refleja en la postura de figuras como Jamie Dimon, CEO de JPMorgan. Durante años fue uno de los mayores detractores de Bitcoin e incluso pidió a las autoridades que lo prohibieran.
Sin embargo, este año reconoció que, aunque su opinión sobre BTC no ha cambiado, defiende el derecho de las personas a comerciar con criptomonedas del mismo modo que defiende su derecho a fumar. En consecuencia, su banco no tiene más opción que adaptarse a la demanda de sus clientes.

















