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En los últimos años, el ecosistema Web3 se ha llenado de ruido. Proyectos que se presentan como disruptivos, tokens que prometen libertad financiera y una legión de figuras públicas que se autodenominan «educadores» o «embajadores» sin haber construido nada más allá de su propia marca personal. El problema no es la visibilidad. El problema es que, en muchos casos, esa visibilidad no está respaldada por trabajo real.
La Web3 no nació para entretener. Nació para transformar estructuras, descentralizar procesos y devolverle al individuo el control sobre sus datos, sus finanzas y sus decisiones. Pero esa narrativa ha sido desplazada por otra más cómoda: la del espectáculo. Y en ese espectáculo, los constructores han quedado fuera de los focos.
El modelo agotado de la influencia
La lógica de la influencia funciona bien en entornos donde el producto es el contenido. Pero en Web3, el producto es la infraestructura. Y eso exige otra clase de protagonistas. No basta con saber comunicar: hay que saber construir.
Hay que entender protocolos, gobernanza, token-economía. Hay que participar en la toma de decisiones, proponer soluciones, activar comunidades. Hay que estar dispuesto a trabajar sin garantías, sin aplausos, sin promesas de éxito inmediato.
Lo que vemos hoy es una sobreexposición de perfiles que promueven proyectos sin comprenderlos, que repiten narrativas sin cuestionarlas y que validan modelos sin haberlos probado. Eso, lejos de fortalecer el ecosistema, lo debilita. Genera expectativas que no se sostienen, convierte la tecnología en espectáculo y aleja a los verdaderos constructores, quienes pronto detectan las narrativas fallidas.
Construir sin permiso
En algunos rincones de la Web3 todavía hay quienes construyen sin pedir permiso. Que no esperan validación externa. Que no dependen del hype. Que entienden que el valor no se especula: se cultiva.
En una blockchain donde trabajo desde hace 8 años, hemos visto cómo es posible levantar medios digitales, comunidades temáticas, modelos de negocio y espacios de formación sin depender de promesas externas y, mucho menos, de financiación. Todo desde la base. Todo desde la convicción de construir un mañana ideal.
Y sí, ha sido difícil. Porque construir exige tiempo, visión y compromiso. Porque la cultura de la inmediatez no perdona a quienes apostamos por el largo plazo.
El valor de lo que no se ve
Los verdaderos constructores no siempre tienen miles de seguidores. No hacen transmisiones en vivo cada semana. No aparecen en conferencias. Pero están ahí, sosteniendo ecosistemas desde el código, la estrategia y las comunidades.
Son quienes revisan propuestas, documentan procesos, corrigen errores, crean herramientas, activan territorios. Y eso, aunque no se vea, es lo que da estabilidad a cualquier proyecto basado en blockchain y respaldado por una comunidad comprometida.
El valor de una cadena no está en su precio de mercado, sino en su capacidad de resistir, adaptarse y sostenerse. Y eso solo se logra cuando hay personas construyendo desde adentro, cuando existe una cultura que prioriza la utilidad sobre la visibilidad, cuando el foco está en el propósito de sostenibilidad en el tiempo, no en la recompensa inmediata.
¿Y ahora qué?
La Web3 se encuentra en una encrucijada. Puede seguir el camino del espectáculo, del ruido y de la especulación. O puede volver a sus raíces: la descentralización, la soberanía y la construcción colectiva.
Y eso no depende de los algoritmos. Depende de nosotros. De quienes estamos dentro. De quienes decidimos cada día si vamos a ser parte del decorado o parte de la estructura.


















Creo que el tema es definir los espacios de cada quien, ya que el que desea y busca inmediatez debe ajustarse al modelo web3 para sobrevivir, o decidir quedarse en el camino y solo ser espectador.
En web3 el proceso es lento en comparación, pero las satisfacciones que van llegando con el tiempo no las eliminan los likes.
Los auto denominados «influencers» se pierden parte del camino en la Web3, tal como lo aseguras, al ser un proceso lento de crecimiento…privilegiados somos quienes comenzamos en esto hace años..!
Gracias por comentar!