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Quantum Motion, la firma británica especializada en computación cuántica, instaló el primer ordenador cuántico «full-stack» fabricado con un proceso de silicio CMOS de 300 mm -el mismo tipo usado en chips convencionales- en el UK National Quantum Computing Centre (NQCC).

Este sistema integra la unidad de procesamiento cuántico (QPU) con una pila de control, interfaz de usuario compatible con frameworks estándar como Qiskit y Cirq, refrigeración criogénica y electrónica de control integrada, todo en un formato apto para centros de datos con solo tres bastidores de 19 pulgadas cada uno.

Estas características lo convierten en un hito en la búsqueda de hardware cuántico escalable y comercialmente viable.

Tecnología, diseño y escalabilidad

El sistema presentado por Quantum Motion utiliza tecnología CMOS (Complementary Metal-Oxide-Semiconductor) en obleas de 300 mm, fabricadas con procesos estándar de la industria de semiconductores, lo que habilita su producción en masa.

Su procesador cuántico, basado en qubits de espín en silicio, adopta una arquitectura de mosaico que integra cálculo, lectura y control en un arreglo denso, capaz de replicarse y escalar hacia millones de qubits por QPU en futuras generaciones.

La electrónica de control está diseñada para operar a temperaturas criogénicas, requisito esencial para mantener la coherencia cuántica y reducir errores.

Otro aspecto relevante es su tamaño físico razonable: los componentes principales se alojan en tres bastidores estándar de 19 pulgadas, mientras que los equipos auxiliares se pueden instalar por separado.

Esa modularidad permite que futuras versiones con QPUs más grandes se integren sin alterar la infraestructura base.

Implicaciones prácticas y desafíos del nuevo paradigma

La adopción de procesos CMOS estándar abre la puerta para que la computación cuántica deje de ser un experimento de laboratorio altamente especializado y avance hacia la producción industrial. Esto reduce costos de fabricación, aprovecha cadenas de suministro ya existentes y mejora la posibilidad de replicar hardware a escala.

Además, al integrarse con frameworks de software conocidos como Qiskit y Cirq, los desarrolladores podrán portar algoritmos cuánticos con menor fricción, lo que acelera la construcción de un ecosistema de aplicaciones prácticas.

Sin embargo, la escalabilidad de qubits debe venir acompañada de mejoras en corrección de errores cuánticos, reducción de ruido, estabilidad operativa y el desarrollo de componentes criogénicos más eficientes.

Aunque el formato modular y compacto es prometedor para centros de datos, la integración con infraestructura existente -redes eléctricas, refrigeración y control térmico- plantea desafíos técnicos.

¿Un paso real hacia la computación cuántica útil?

Con este anuncio, Quantum Motion demuestra que se puede construir un ordenador cuántico funcional con tecnología de silicio estándar, y lo hace con una visión clara: escalar a millones de qubits, operar de manera tolerante a fallos y ofrecer utilidad práctica.

El despliegue en el NQCC permitirá probar la tecnología en aplicaciones reales, desde descubrimiento de fármacos hasta optimización energética, ofreciendo una medida tangible sobre qué tan cerca estamos de la computación cuántica comercial.

Este logro puede marcar el momento en que la computación cuántica deje atrás los prototipos costosos y empiece a mostrarse como una opción viable para sectores industriales, innovación científica y servicios que dependen de cómputo avanzado.

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