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Brasil sigue siendo el mercado cripto más grande de Latinoamérica y ocupa el décimo lugar a nivel mundial. La adopción está ampliamente distribuida: alrededor del 16 % de los brasileños ha invertido en criptomonedas en algún momento, lo que equivale a unos 25 millones de personas.

La particularidad de Brasil es que la adopción no se concentra únicamente en exchanges, sino también en el sistema financiero tradicional. Bancos como Itaú, Nubank, BTG Pactual, Banco Inter, Santander y Bradesco ofrecen servicios cripto de forma directa o indirecta.

Nubank, por ejemplo, evolucionó hacia un bróker de servicio completo con más de 90 millones de clientes, mientras que BTG Pactual se consolidó como la principal puerta de acceso a USDC gracias a su acuerdo con Circle.

El ecosistema también cuenta con casos corporativos de peso. Méliuz, apodada la «Strategy brasileña», destinó parte de su tesorería a Bitcoin. Mercado Libre, con sede en São Paulo, incrementó sus tenencias de BTC en un 38 % en 2025. Y en el frente institucional, la Rede Blockchain Brasil (RBB) y la Núclea Chain impulsan infraestructuras nacionales con respaldo del BNDES y el Tribunal de Cuentas de la Unión.

Sin embargo, no todo avanza sin obstáculos. El ambicioso proyecto de moneda digital del banco central, DREX, experimenta retrasos por problemas de privacidad en su arquitectura. Aun así, ha completado fases piloto exitosas y apunta a ser la base para tokenización de activos como bonos del Estado y bienes raíces.

En paralelo, la tokenización de activos reales (RWA) gana tracción a través de plataformas como Mercado Bitcoin, Foxbit y Liqi. Incluso sectores como el deporte (Chiliz con equipos como Flamengo y Corinthians) y la moda (Fairfashion.io con Riachuelo) están integrando blockchain en su cadena de valor.

Regulación

Brasil fue pionero en la región con la Ley de Activos Virtuales (Ley N.º 14.478/22), en vigor desde junio de 2023. Esta normativa asignó al Banco Central y a la CVM la supervisión del sector, estableciendo licencias obligatorias para proveedores y tipificando como delito el fraude con criptomonedas.

Las reglas fiscales, sin embargo, se han endurecido. Desde 2024, las cripto en exchanges extranjeros pagan un impuesto del 15 %. Y a partir de mayo de 2025, entrará en vigor un impuesto fijo del 17,5 % sobre todas las ganancias de capital, eliminando la exención mensual de 35.000 reales.

Además, el decreto 12.466/2025 elevó el IOF-FX al 3,5 % en transferencias internacionales y recargas de tarjetas, aunque las operaciones domésticas con stablecoins siguen exentas.

El resultado es un entorno dual: por un lado, marcos regulatorios claros que fomentan la innovación; por otro, una presión fiscal creciente que empuja a parte del mercado hacia la informalidad o al extranjero.

Perspectiva estratégica

Brasil mantiene una posición dominante en volumen y en infraestructura institucional, pero empieza a perder atractivo frente a Argentina, que ofrece mayor claridad regulatoria y menor carga fiscal.

El país sigue siendo un laboratorio clave para CBDCs, tokenización y adopción bancaria, con capacidad de marcar la agenda regional. No obstante, la combinación de impuestos crecientes y retrasos en proyectos estratégicos puede limitar su rol como polo de atracción.

El dilema de Brasil es claro: ¿logrará balancear su liderazgo institucional con la flexibilidad que demanda la comunidad cripto, o dejará que sus vecinos tomen la delantera en la carrera por la Web3 en América Latina?

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