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Bitcoin alcanzó los 109.261 dólares en las últimas horas, con una capitalización de mercado cercana a 2,17 billones de dólares y un suministro circulante reportado de 19,91 millones de BTC. A primera vista, estas cifras refuerzan la narrativa de un activo global y cada vez más consolidado.

Evolución del precio del Bitcoin en el último mes. Fuente: CoinMarketCap

Pero detrás de los números oficiales existe un dato oculto que puede ser aún más decisivo para su futuro: los millones de Bitcoins que están perdidos para siempre.

Un suministro más reducido de lo que parece

Aunque el máximo programado de Bitcoin es de 21 millones de monedas, diversos estudios de Chainalysis, Glassnode y otras firmas coinciden en que entre 3 y 4 millones de BTC jamás volverán a circular. Se trata de wallets inaccesibles, claves privadas extraviadas y monedas minadas en los primeros años que llevan más de una década inactivas.

Este fenómeno reduce el suministro real efectivo a poco más de 17 millones de BTC, mucho menos de lo que reflejan las métricas superficiales. En la práctica, significa que el mercado está valorando un activo todavía más escaso de lo que se percibe.

El legado inmóvil de Satoshi

Una porción significativa de esos BTC perdidos corresponde a los más de 1 millón de Bitcoins atribuidos a Satoshi Nakamoto, que permanecen intactos desde 2009. Ese «legado congelado» opera como una reserva que probablemente nunca será utilizada, reforzando aún más la percepción de escasez estructural.

Un factor invisible para el inversor promedio

Mientras los titulares se concentran en ETFs, halvings y políticas monetarias, este dato pasa desapercibido. Sin embargo, para quienes analizan el valor de Bitcoin en el largo plazo, es un argumento fundamental: la presión de la demanda se distribuye sobre un stock real mucho más reducido. En otras palabras, cada BTC disponible vale más de lo que muchos creen.

Conclusión

Bitcoin no solo es deflacionario por diseño, también lo es por accidente histórico. Las millones de monedas perdidas funcionan como un recordatorio de que la escasez es más extrema de lo que dicta el código.

En un mercado donde cada narrativa influye, este dato oculto puede ser la pieza clave que sostenga el precio de BTC en los próximos años.

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