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El latino en Estados Unidos trabaja, envía remesas, paga impuestos y sostiene con su esfuerzo a comunidades enteras en sus países de origen. A la vista de todos, el dólar es su herramienta diaria: efectivo, cuentas bancarias y transferencias que dejan huella.

Pero bajo esa superficie se esconde otro movimiento, silencioso y en expansión. Allí donde los bancos ponen límites, las criptomonedas se convierten en la vía paralela que no aparece en los registros oficiales.

Remesas en clave cripto

En 2023, las remesas hacia América Latina y el Caribe alcanzaron 154.000 millones de dólares, y en 2024 la cifra escaló hasta los 160.900 millones, según datos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Lo que pocos admiten es que una porción creciente de ese flujo ya no viaja por las vías tradicionales. Plataformas de stablecoins y wallets móviles están infiltrando el sistema, reduciendo comisiones y acelerando tiempos.

Para muchos, enviar valor en USDT o Bitcoin se volvió más fácil que lidiar con casas de cambio y bancos que siempre exigen más papeles de los necesarios.

Inclusión sin papeles

El sistema financiero estadounidense nunca abrazó del todo a la comunidad latina. Millones siguen sin historial crediticio, sin acceso a préstamos y atrapados en la precariedad de servicios costosos. Ahí la blockchain muestra su cara más peligrosa para el establishment: no discrimina por pasaporte ni por número de seguro social. Solo pide conexión y una clave privada.

Lo que la banca tarda en aprobar semanas, una wallet lo resuelve en segundos. El resultado es una red paralela, invisible para los que aún creen que el control se mantiene desde arriba.

Una doble vida inevitable

De día, el dólar sigue siendo el rey en las calles de Miami, Los Ángeles o Nueva York. Pero de noche, en grupos cerrados, chats familiares y pequeñas redes, las criptos se mueven como corriente subterránea. Bitcoin y las stablecoins son ya un segundo idioma financiero para quienes aprendieron que depender de un solo sistema es condenarse a perder.

La doble vida financiera de los latinos en EE. UU. no es una moda: es una estrategia de supervivencia. La pregunta no es si crecerá, sino que cuándo dejará de ser un secreto a voces.

El poder del dinero oculto ya circula. Y cuando decidan mostrarlo, será demasiado tarde para detenerlo.

–Nodeor

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