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En un mundo cada vez más digitalizado, la preservación de la identidad cultural enfrenta desafíos inéditos. La pérdida de patrimonio, la invisibilización de comunidades originarias y la apropiación indebida de saberes ancestrales son problemas que se intensifican en la era de la globalización.

Sin embargo, la tecnología blockchain -con su capacidad para registrar, autenticar y distribuir contenido de forma descentralizada- ofrece una vía poderosa para proteger y revitalizar los activos culturales. La tokenización de estos bienes, mediante NFTs y contratos inteligentes, abre un nuevo capítulo en la relación entre tradición y tecnología.

¿Qué son los activos culturales?

Los activos culturales comprenden objetos, prácticas, expresiones y conocimientos que representan la identidad colectiva de un pueblo. Desde textiles andinos y cerámicas amazónicas hasta cantos rituales y danzas tradicionales, estos elementos son portadores de memoria histórica, cohesión social y soberanía simbólica.

Su valor no es solo estético o económico, sino también profundamente espiritual y comunitario.

¿Cómo se tokenizan estos activos?

La tokenización cultural implica convertir un activo -físico o intangible- en un token digital único, generalmente un NFT (token no fungible), registrado en una blockchain. Este proceso incluye:

  • Digitalización del objeto o expresión (imagen, audio, video, texto).
  • Incorporación de metadatos que describen su origen, significado y contexto.
  • Registro en una red blockchain que garantiza autenticidad y trazabilidad.

Plataformas como Tezos, Hive, Ethereum y Polygon han sido utilizadas para estos fines, gracias a su bajo costo de transacción y enfoque en sostenibilidad. Por ejemplo, el proyecto Archivo de Música Original ha creado un estudio de sampleo en Uribia (La Guajira, Colombia) para grabar y tokenizar música Wayuu, combinando instrumentos tradicionales con producción digital.

Beneficios de la tokenización cultural

La tokenización de activos culturales ofrece múltiples ventajas:

  • Preservación digital: evita la pérdida por deterioro físico o desuso.
  • Autenticidad verificable: cada token tiene un registro único e inmutable.
  • Monetización justa: permite que las comunidades reciban ingresos directos por su patrimonio.
  • Acceso global: difunde expresiones culturales más allá de las fronteras.
  • Educación y sensibilización: los NFTs pueden emplearse como herramientas pedagógicas.

En el caso de los Shipibo-Konibo, comunidad amazónica peruana, sus textiles y cerámicas -basados en el arte Kené, una cosmovisión visual obtenida mediante rituales con ayahuasca- han sido integrados en colecciones de moda y arte digital, preservando su estética y espiritualidad.

Riesgos y dilemas éticos

No todo lo que brilla en blockchain es oro. La tokenización cultural también plantea interrogantes:

  • Apropiación cultural: ¿quién tiene derecho a tokenizar una expresión ancestral?
  • Mercantilización excesiva: ¿se trivializa lo sagrado al convertirlo en mercancía?
  • Desigualdad tecnológica: muchas comunidades carecen de acceso a herramientas digitales.
  • Consentimiento colectivo: ¿se respetan los derechos de la comunidad, no solo de individuos?

Un ejemplo crítico sería la venta de cantos chamánicos sin autorización de los ancianos o líderes espirituales, lo que puede generar conflictos internos y pérdida de legitimidad.

Casos emblemáticos

Algunos proyectos han logrado equilibrar tecnología y respeto cultural:

  • Archivo de Música Wayuu: estudio de grabación en Uribia que permite a jóvenes y ancianos producir música tradicional con herramientas modernas, fomentando la preservación y distribución ética.
  • Arte Shipibo-Konibo: textiles y cerámicas tokenizadas en colaboración con artistas locales, respetando rituales de creación y cosmovisión.
  • Museos descentralizados en Decentraland: galerías como Narra Gallery exhiben arte NFT de comunidades indígenas, permitiendo visitas virtuales y compras con trazabilidad.

El rol de las DAOs culturales

Las Organizaciones Autónomas Descentralizadas (DAOs) permiten que las comunidades gestionen sus activos culturales de forma participativa. A través de votaciones y contratos inteligentes, se decide qué se tokeniza, cómo se distribuyen los ingresos y qué proyectos reciben financiamiento.

Este modelo puede empoderar a pueblos originarios y garantizar soberanía digital.

América Latina como epicentro emergente

La región combina una riqueza cultural extraordinaria con una creciente adopción de blockchain. Proyectos en México, Perú, Colombia y Venezuela están explorando la tokenización como herramienta de preservación, educación y desarrollo económico. Redes como Hive, Celo y Tezos ofrecen soluciones accesibles y sostenibles para estas iniciativas.

En definitiva…

La tokenización de activos culturales no es solo una innovación tecnológica: es una oportunidad para revalorizar lo ancestral, empoderar comunidades y construir puentes entre tradición y futuro. Pero requiere ética, sensibilidad y participación genuina. La blockchain puede ser una aliada poderosa, siempre que se utilice con respeto y propósito.

¿Estamos listos para que el arte de nuestros pueblos viva en la cadena de bloques sin perder su alma?

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