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Para las grandes carteras, invertir en Nvidia es una forma muy rentable de ganar exposición directa al avance de la tecnología de inteligencia artificial (IA). El crecimiento de la compañía y el aumento de la demanda de sus hardwares y software para desarrolladores le convierten en una inversión ideal.

Actualmente, se trata de la empresa más valiosa del mundo y sus acciones son los activos con mayor capitalización del planeta después del oro.

Sin embargo, no todos están convencidos de que la inversión en esta compañía sea la apuesta más segura en este momento. Por ejemplo, el analista Avery Goodman remarca 3 riesgos fundamentales de estas acciones. En una publicación en Seeking Alpha, el experto enfatiza que estas acciones están sobrevaloradas, lo que les hace vulnerables a correcciones.

El primero de estos riesgos es el ascenso de la competencia en el área de chips personalizados. Empresas tecnológicas y gigantes de la industria están invirtiendo en desarrollar sus propios chips específicos para IA. Esto último podría suponer una alternativa directa a las soluciones estándar que ofrece Nvidia.

El segundo riesgo para los inversores lo supone el ascenso de las tensiones geopolíticas, las cuales representan una fuente constante de incertidumbre. La creciente rivalidad tecnológica entre Estados Unidos y China podría restringir enormemente el potencial. La fabricación avanzada de chips depende de materiales y procesos complejos que están sujetos a interrupciones por factores políticos y comerciales.

3 factores de riesgo a considerar antes de invertir en Nvidia.
Desempeño de las acciones de Nvidia en lo que va de año 2025. Fuente: Yahoo Finance

El tercer gran riesgo de invertir en Nvidia: el oligopolio 

El tercer gran elemento que aumenta el riesgo de invertir en Nvidia es el carácter oligopólico en el sector de semiconductores. Esto tiene consecuencias agudas, considerando la ramificación que se deriva del oligopolio. Básicamente, a medida que la IA pasa de ser una tecnología en fase de pruebas a un elemento masivo, la demanda de chips aumenta.

No obstante, son pocos los actores capaces de satisfacer esta demanda, al menos en el nivel que lo hace Nvidia. Aunque esto puede parecer positivo para la empresa en la teoría, en la práctica el asunto es mucho más complejo. Aquí juega un papel importante el asunto de la cadena de suministro.

AsĂ­, la concentraciĂłn de la producciĂłn en pocas regiones aumenta la vulnerabilidad ante cualquier choque o crisis internacional.

En términos de valoración bursátil, Nvidia se presenta como un activo con una probable valoración excesiva. En el citado trabajo, el analista pone de relieve la teoría de «la burbuja de todo» que alerta sobre una sobrevaloración generalizada en el sector tecnológico. Esta burbuja se habría creado como consecuencia de la fiebre de la IA.

El optimismo en la IA podrĂ­a hacerse excesivo, lo que provoca que las acciones tecnolĂłgicas entren en la zona de riesgo de correcciĂłn si ese optimismo resulta infundado. En palabras cortas, se insinĂşa que los precios de muchas acciones parecen desconectados de sus fundamentos econĂłmicos reales.

Por ello, aunque Nvidia es una potencia tecnolĂłgica con una capacidad indudable, solo aquellos inversores con alta tolerancia al riesgo deberĂ­an considerar entrar, advierte Goodman. De este modo, invertir en Nvidia se presenta como una opciĂłn realmente prometedora, pero no exenta de riesgo como muchos suponen.

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