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Durante el primer semestre de 2025, el ecosistema de las criptomonedas sufrió un aumento alarmante en el robo de activos, según informes de múltiples firmas especializadas. Esto genera gran preocupación entre los participantes del mercado, ya que revela debilidades críticas en un sector que se prepara para una adopción masiva.
El monto total sustraído supera los 2.100 millones de dólares, estableciendo un récord histórico en la industria. Esta cifra supera incluso los peores registros de años anteriores, con un incremento del 10% respecto al anterior récord de 2022. Asimismo, se acerca peligrosamente al total de todo 2024, que fue de aproximadamente 2.200 millones, según un reporte reciente de CNBC.
El informe señala que lo más preocupante es la persistencia mensual de estos incidentes. Enero, abril, mayo y junio registraron cada uno más de 100 millones de dólares en pérdidas por ataques individuales. Además, las investigaciones revelan un crecimiento tanto en la intensidad como en la sofisticación de los métodos utilizados por los atacantes.
Este auge en los robos se presenta como uno de los grandes desafíos estructurales del sector. La nueva etapa de la industria estará marcada por regulaciones más estrictas, lo que pondrá presión sobre los reguladores y las empresas, quienes deberán elevar sus estándares de seguridad para no quedar expuestos.

Los principales elementos del aumento del robo de criptomonedas
Como ya se indicó, el incremento de los robos está relacionado con una mayor sofisticación de los delincuentes. La técnica más común en 2025 fue el comprometimiento de cuentas, o account compromise, con miles de casos registrados, especialmente en el sector de las finanzas descentralizadas (DeFi).
Otra vía frecuente fue la explotación de vulnerabilidades en contratos inteligentes. La falta de auditorías rigurosas y los errores en la programación de smart contracts fueron aprovechados por los atacantes. Herramientas basadas en inteligencia artificial han facilitado la detección automatizada de fallos, reduciendo el tiempo necesario para identificar puntos débiles en los protocolos.
El phishing y el robo de credenciales también figuraron entre los métodos más utilizados. Este tipo de ataques generó más de 400 millones de dólares en pérdidas a través de 132 incidentes documentados. Los exchanges centralizados fueron los más afectados, especialmente aquellos que concentran a usuarios con menor experiencia.
Sin embargo, los ataques no se limitaron a usuarios individuales. El caso más grave fue el hackeo a Bybit, con pérdidas estimadas en 1.500 millones de dólares, que afectó directamente a las carteras de la propia plataforma. Esto evidencia un nivel de innovación criminal cada vez más elevado.
Como puede observarse, el ritmo y la complejidad de los robos en el mundo cripto siguen en ascenso. Este escenario refuerza la urgencia de promover la educación en seguridad y la adopción de mejores prácticas entre usuarios y empresas.

















