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En mayo, las compras de tierras raras en Japón cayeron al nivel más bajo en más de cinco años tras las nuevas restricciones de exportación impuestas por Pekín.

Este descenso refleja la creciente vulnerabilidad de Japón ante la concentración de la oferta global en China, mientras la industria acelera estrategias de reciclaje y búsqueda de fuentes alternativas para reducir su dependencia del mayor productor mundial de tierras raras.

Importaciones de tierras raras chinas caen a mínimos históricos

Las importaciones japonesas de tierras raras procedentes de China se desplomaron un 72,4% interanual en mayo, alcanzando un valor de 582,4 millones de yenes (aproximadamente 3,96 millones de dólares), según datos del Ministerio de Finanzas de Japón. Es la cifra más baja desde febrero de 2020, cuando la pandemia paralizó la actividad económica global.

Esta caída se produce tras las restricciones a la exportación impuestas en abril por Pekín sobre siete tipos de tierras raras, medias y pesadas; incluyendo elementos clave como disprosio y terbio.

China, que concentra la mayor parte de la producción mundial, justificó la medida como respuesta a los aranceles de Estados Unidos, aunque el impacto se ha extendido a terceros mercados, como Japón.

Impacto desigual en la industria de Japón

Las tierras raras son esenciales para una amplia gama de productos tecnológicos: desde motores de automóviles eléctricos y sensores, hasta pilas de combustible y dispositivos electrónicos avanzados.

En junio de 2022, las importaciones japonesas de estos materiales alcanzaron un pico de 9.920 millones de yenes, reflejando su importancia estratégica.

La empresa Suzuki Motor suspendió temporalmente en mayo la producción del modelo compacto Swift en Japón. Esto debido a la falta de piezas derivada de las restricciones chinas.

Sin embargo, el impacto no ha sido uniforme en todo el sector. Shin-Etsu Chemical, uno de los mayores fabricantes de imanes de tierras raras del mundo, afirmó haber acumulado inventarios preventivos y aseguró que «no hay problemas de producción ni interrupciones en las entregas» por ahora.

El precio medio de importación también se ha visto afectado. Aunque el volumen importado en mayo descendió solo un 27,4% interanual, el valor cayó casi un 94,1% respecto al pico de 2022.

Estrategias de diversificación y tensiones comerciales

Para reducir la dependencia, Japón lleva años promoviendo el reciclaje y el incremento de la tasa de reutilización de tierras raras. Que, según expertos como Yoshikiyo Shimamine del Dai-ichi Life Research Institute, «ya muestra resultados».

Al mismo tiempo, el gobierno japonés tiene como objetivo iniciar la producción regular de tierras raras extraídas de los fondos marinos cerca de la isla de Minami-Torishima para el ejercicio fiscal de 2028.

Mientras tanto, la situación sigue marcada por la incertidumbre. En junio, Estados Unidos y China acordaron reducir mutuamente aranceles y eliminar parte de las restricciones no arancelarias. Pero, las importaciones desde China «no fluyen con normalidad», según fuentes del sector.

La posibilidad de nuevas tensiones comerciales preocupa a fabricantes japoneses de piezas para automóviles, que dependen de imanes baratos fabricados en China.

El reto de Japón por asegurar la cadena de suministro

La fuerte caída de las importaciones japonesas de tierras raras desde China revela la fragilidad de depender de un solo proveedor global. Aunque algunas empresas japonesas han logrado mitigar el impacto con inventarios o diversificación, la industria sigue expuesta a cambios geopolíticos y medidas unilaterales.

De cara a los próximos años, el desarrollo de un suministro nacional y el reciclaje serán clave para proteger sectores estratégicos frente a futuras restricciones. Como lo son, el de automoción y tecnología.

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