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En los últimos días, varios analistas han lanzado advertencias sobre un supuesto desplome inminente del precio de Bitcoin. Algunos titulares no han pasado desapercibidos, como el del reconocido autor Robert Kiyosaki, quien declaró recientemente que «Bitcoin se desplomará en julio» y que, al mismo tiempo, «la plata subirá explosivamente».
Este tipo de declaraciones, más allá de su impacto mediático, generan una inquietud evidente entre muchos inversores. ¿Estamos realmente ante un desplome como advierten? ¿O se trata de una corrección técnica, normal y previsible?
Economía en tensión, pero sin señales de pánico en el dólar
Las noticias económicas tampoco ayudan a calmar los ánimos. Otro artículo, muy interesante y a tener totalmente en cuenta, apunta a una supuesta amenaza mayor: «la economía de Estados Unidos colapsará si el precio del oro supera los 4.000 dólares».
Pero los datos reales invitan a pensar lo contrario: por lo menos en el muy corto plazo. En vez de mostrar debilidad, el euro ha ganado fuerza. Solo en el último mes ha subido casi un 4 % frente al dólar. La cotización actual supera los 1.17, algo que no se veía desde hacía mucho tiempo.
Esto ocurre a pesar de que el Banco Central Europeo redujo los tipos de interés en 25 puntos básicos, dejándolos en 2 %. Es la octava reducción consecutiva en un año y representa el mínimo desde diciembre de 2022.
En momentos de crisis, la historia muestra un patrón claro: el dólar se fortalece y el euro se debilita. Lo vimos durante la pandemia del COVID-19 y en otras recesiones profundas. Si la economía global estuviera al borde del colapso, el dólar estaría por las nubes. Pero eso no está ocurriendo.
El gráfico estacional: una pista que no muchos miran
Más allá de los titulares alarmistas por pesos pesados de la escena financiera, el comportamiento histórico del mercado puede ofrecer pistas útiles. El gráfico estacional de Bitcoin entre 2023, 2024 y lo que va de 2025 lo deja claro: julio suele ser, históricamente, un mes de corrección… y poco más.

- En 2023, Bitcoin se mantuvo en rango entre julio y septiembre antes de dispararse en octubre.
- En 2024, ocurrió algo similar, con una caída moderada entre julio y mediados de agosto.
- En 2025, el comportamiento parece que podría repetir ese mismo patrón, aunque con menor fuerza acumulada.
La línea azul, correspondiente a este año, muestra una subida más tímida: apenas un 13.75 % de rendimiento hasta ahora. Frente a los impresionantes 154.34 % de 2023 y los 111.33 % de 2024, este 2025 parece más cauto. Aun así, no muestra signos de desplome… de momento.
¿Por qué hablan ahora de desplome?
La respuesta puede estar en la mezcla de factores. Por un lado, la tensión geopolítica ha crecido (aunque ya en los dos últimos años había fuertes presiones geopolíticas): amenazas arancelarias, Rusia-Ucrania (que todavía continúa) y conflictos en Europa y Asia.
Por otro lado, Bitcoin se enfrenta a su comportamiento estacional habitual… o dicho de otro modo: aún posible comportamiento por patrones de repetición. Muchos analistas parecen haber unido ambos elementos para construir una narrativa más ‘llamativa’: por no decir, directamente, alarmante.
Pero conviene separar ambos planos. La corrección estacional es algo que ha ocurrido en varios ciclos. De hecho, muchos traders experimentados ya contaban con ello. En cambio, un desplome implica una pérdida drástica de valor por motivos estructurales o de confianza, algo que de momento no se vislumbra.
Lo que está ocurriendo con el dólar y el euro dice mucho
El comportamiento de las divisas mayores es clave para interpretar el sentimiento del mercado. Si el oro realmente estuviera a punto de superar los 4.000 dólares por un miedo real al colapso, el dólar no estaría cediendo. Al contrario, debería fortalecerse como refugio natural.
El euro, por su parte, ha sorprendido al alza. Su recuperación contradice cualquier discurso de crisis inminente. Cuando el BCE baja los tipos, lo normal sería que el euro perdiera valor.
Esa es una señal poderosa. Refleja que, al menos por ahora, el mercado global no ve un derrumbe a la vuelta de la esquina. Ve ajustes, sí, pero no una hecatombe inminente.
¿Entonces qué cabe esperar de Bitcoin?
La hipótesis más sensata es que Bitcoin entre en una fase de consolidación o corrección moderada. Lo que algunos llaman «desplome» podría ser, en realidad, una pausa necesaria. En toda tendencia alcista prolongada, las correcciones sirven para limpiar excesos y acumular fuerza.
Bitcoin ya tocó un nuevo máximo histórico en 2025 -alrededor de $112.000 el 22 de mayo- según registros confirmados. La estructura técnica actual sugiere que el precio puede intentar superar ese nivel nuevamente en las próximas semanas, incluso sin esperar una corrección previa.
¿Y si esta vez fuera diferente?
Por supuesto, siempre cabe la posibilidad de que los patrones anteriores no se repitan con exactitud. Nadie tiene una bola de cristal. Pero si las condiciones macroeconómicas no muestran signos de crisis severa (extrema o de extremaunción), y el mercado de divisas no da señales de pánico, lo más probable es que la historia rime.
Una corrección temporal y controlada encajaría mucho mejor con el contexto actual que un desplome generalizado.
Conclusión: corrección sí, desplome ‘aún’ no
Los próximos días y semanas que vienen serán decisivas para confirmar si el patrón estacional se cumple nuevamente. Todo indica que sí. Lo más prudente sería prepararse para una posible caída entre julio y mediados de agosto. Pero no por miedo, sino como parte del ciclo natural del activo.
El desplome anunciado parece más un eco mediático que una realidad inminente. El mercado, de momento, no parece anticiparlo. Si la historia se repite, Bitcoin podría retomar fuerza desde septiembre y volver a su senda alcista en octubre.
Para quien invierte a largo plazo, este podría ser un buen momento para observar, esperar y aprovechar las oportunidades que surjan durante la corrección. Porque lo más probable no es un colapso para ya, sino una pausa esperada.
Aunque, por supuesto, cabe otra posibilidad: quizá Bitcoin ni se desplome ni corrija… pero con lo que está sucediendo en el mundo esto es más un deseo que otra cosa.

















