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Un paso estrecho, pero clave para el mundo. El cierre del Estrecho de Ormuz tendría un fuerte impacto en la economía global.

El Estrecho de Ormuz no solo conecta el Golfo Pérsico con el océano Índico. También representa una arteria vital para el transporte de petróleo. Por este estrecho marítimo circula entre el 20 % y el 30 % del crudo global. Países como Arabia Saudita, Irak, Irán y Emiratos Árabes Unidos lo usan para exportar su producción.

Esta vía se ubica entre Irán y Omán. Aunque está reconocida como internacional, Irán controla una parte importante. Y no ha dudado en amenazar con cerrar ante sanciones o conflictos. La tensión con Estados Unidos ha incrementado ese riesgo. Ahora, el mundo observa con preocupación lo que puede ocurrir.

La tensión con EE. UU. aumenta la posibilidad de un cierre

Tras los ataques estadounidenses a instalaciones nucleares iraníes en junio de 2025, la situación escaló.

Irán podría reaccionar cerrando el estrecho, como ya ha advertido.

Un cierre completo provocaría un colapso inmediato en la logística energética mundial. El efecto se sentiría en minutos, no en días.

Mercados financieros en alerta total

Si Irán bloquea el Estrecho de Ormuz, el precio del petróleo se disparará. Analistas estiman que el Brent superaría los 100 o 120 dólares por barril en días. La reducción en la oferta sería inmediata. No hay ruta alternativa capaz de reemplazar ese volumen.

Gráfico del Brent (crudo extraído del mar del Norte y sirve como referencia para el precio del petróleo en Europa). Vemos, curiosamente, el aumento desde principios de este mes: el ataque de Israel a Irán comenzó el 13 de junio, ¿parece como si ya se supiera de las posibles consecuencias del cierre del Estrecho? En este último mes el precio ha crecido algo más del 10%. Fuente: Yahoo Finanzas.

Las bolsas globales reaccionarían con fuertes caídas. Europa y Asia sufrirían más por su dependencia energética. Sectores como el transporte, la logística y la industria pesada encajarían los primeros golpes.

Los inversores huirían a refugios seguros. El oro y los bonos del Tesoro subirían con fuerza. En paralelo, monedas como el euro se debilitarían por el alza del petróleo.

Europa, al borde de la recesión energética

El impacto económico sería duro, sobre todo en Europa. Esta región importa el 40 % de su petróleo y gas desde Oriente Medio. Un bloqueo en Ormuz complicaría el suministro y dispararía la inflación.

Los precios de bienes y servicios subirían. El Banco Central Europeo enfrentaría un dilema: controlar la inflación o sostener la economía. Además, industrias intensivas en energía, como la química o la automoción, perderían competitividad. Y los hogares verían reducir su poder adquisitivo.

Aunque Emiratos dispone de un oleoducto alternativo, su capacidad no basta. Habría escasez de combustible y una posible paralización temporal de sectores clave.

China, India e Irán: los otros afectados

China e India también dependen del crudo que cruza Ormuz. Si el estrecho se bloquea, ambos tendrían que buscar suministros en África o Rusia. Pero eso implicaría mayores costes logísticos y mayor presión inflacionaria interna.

Irán, por su parte, usaría el cierre como arma política. Sin embargo, también sufriría. Sus ingresos petroleros caerían aún más. Y las sanciones se intensificarían. En otras palabras, Irán también pagaría un alto precio.

¿Qué podría hacer la comunidad internacional?

Estados Unidos podría patrullar la zona junto a sus aliados, como ya hizo en los años 80. Esta acción buscaría garantizar la libertad de navegación y disuadir a Irán de avanzar.

Además, la Agencia Internacional de Energía podría liberar reservas estratégicas. Esto ayudaría a calmar los mercados por un corto tiempo, pero no resolvería el problema de fondo.

Finalmente, quedarían las vías diplomáticas. Sin embargo, «el margen de maniobra es escaso», debido al largo historial de tensiones con Teherán.

Conclusión: un riesgo global con consecuencias profundas

Un cierre del Estrecho de Ormuz marcaría un antes y un después en la economía global. Los efectos serían inmediatos: crudo más caro, inflación creciente y mercados en crisis… probablemente veríamos abruptas caídas de los activos financieros, y aumentarían los valores refugio como el Dólar y Oro.

De momento el parlamento iraní ya lo ha aprobado, falta un paso más para ejecutar el cierre.

Europa sería la región más vulnerable por su dependencia energética. Pero China, India y hasta el propio Irán sentirían el golpe. Los líderes mundiales deben actuar con rapidez para evitar un escenario que, sin duda, sería devastador.

El mundo no puede permitirse una crisis energética en este momento. Mucho menos una provocada por un estrecho que, aunque pequeño, sostiene gran parte del equilibrio económico global.

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