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La posibilidad de que el conflicto entre Irán e Israel no tenga espacio para escalar más allá del actual punto parece calmar a los inversores. En ese sentido, los mercados financieros vuelven poco a poco a la normalidad y parece que esa será la tendencia esta semana. Desde las bolsas de valores asiáticas a las europeas y las criptomonedas se reportan visibles recuperaciones. 

Por ejemplo, el precio de Bitcoin sube rápidamente durante la jornada de lunes tras superar la barrera de los $106k por moneda. Ahora, la mayor de las criptomonedas incluso prueba la resistencia de los $107k. Esto genera optimismo de que en breve la criptomoneda volverá al punto previo al ataque de Israel contra Irán del pasado viernes.

Los mercados financieros se recuperan.
Las criptomonedas en números verdes este lunes. Fuente: CNBC

Mientras tanto, los futuros de Wall Street se apuntan números verdes que, aunque tímidos, rompen con las cifras negativas del cierre del viernes.

Por su parte, las bolsas asiáticas y europeas también registran ganancias. El Nikkei japonés cerró con un +1.26% y lideró el desempeño en el continente asiático. El rendimiento de los bonos del Tesoro retrocedió por segunda jornada seguida ante los temores de que el petróleo impulse la inflación. 

Pese a ello, los precios del crudo también retroceden a pesar de los ataques contra infraestructura de energía, refinerías y depósitos. Como se puede notar, los mercados financieros parecen tomarse con calma el asunto y todo indica que la escalada entre los dos archirrivales tiene los días contados.

¿Los mercados financieros se preparan para la normalidad?

Aunque pueda sonar perturbador, a los mercados globales les tiene sin cuidado que Israel e Irán se bombardeen mutuamente. La sangre fría de los inversores predomina a no ser que el conflicto amenace sus intereses. Esto último parece que no será el caso con la actual escalada entre Teherán y Tel Aviv. 

Las economías de las dos naciones probablemente no están preparadas para una guerra a largo plazo. Los stocks de misiles se agotan a medida que pasan los días. Según medios israelíes, derribar un misil iraní tiene un costo de $7 millones, pero los costos se triplican si el misil impacta. Con eso se puede tener una idea del desgaste económico que alcanza este conflicto. 

Las acciones de empresas de aviación de la bolsa israelí están en números rojos ante la destrucción de aeropuertos y suspensión de vuelos. Otras industrias sufren el mismo destino ante la destrucción de infraestructura. Los impactos en refinerías y centrales de energía complica el panorama económico y provoca que el shekel retroceda.

En Irán el contexto económico también es desolador, dado que a las consecuencias de los ataques israelíes se suman las sanciones. Con este contexto en consideración, los inversores de los distintos mercados financieros suponen que el ritmo actual de la guerra es insostenible.

La posibilidad de una escalada es menos factible, dado que ninguno de los países cuenta con la capacidad militar de ocupar al otro por medio de operaciones terrestres.

En palabras simples, la guerra persa-iraní está condenada a estancarse a menos que se sumen elementos inesperados. «La situación en Medio Oriente no está haciendo tambalear el mercado, y es probable que siga así», comentó a Bloomberg a propósito Enguerrand Artaz, de La Financière de l’Echiquier.

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