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Los mercados globales enfrentan una semana marcada por altos niveles de incertidumbre debido a un aumento significativo de las tensiones geopolíticas.
Las hostilidades entre Israel e Irán, sumadas a las protestas en Estados Unidos contra las políticas de Donald Trump, están generando inquietud entre los inversores y afectando los precios de activos clave.
Aumento en precios de petróleo y oro
El choque entre Israel e Irán, que incluyó ataques a infraestructuras críticas como gasoductos iraníes, ha impulsado un alza de 7% en los precios del petróleo, situándolos cerca de los máximos de los últimos seis meses. Estos incrementos reavivan temores de una inflación más persistente, complicando aún más las perspectivas de los bancos centrales que intentan mantener la estabilidad económica global.
El oro, por su parte, resurgió como refugio seguro, dado el nerviosismo generalizado en los mercados.
Volatilidad en Aumento
El índice de volatilidad VIX, conocido como el «índice de miedo» de Wall Street, registró su nivel más alto en tres semanas, alcanzando 20.84 puntos. Esto refleja la acelerada búsqueda de cobertura por parte de los inversores frente al incremento de riesgos globales.

Impacto en los activos de riesgo
Los activos de mayor riesgo, como las acciones, experimentaron caídas notables; el S&P 500 detuvo su racha alcista después de haber subido un 20% desde sus mínimos en abril. La situación se agrava por las manifestaciones a nivel nacional en Estados Unidos y el asesinato de legisladores estatales en Minnesota, lo que agrava la atmósfera de inestabilidad.
Perspectivas de los economistas
Según Samy Chaar, economista jefe de Lombard Odier, es demasiado pronto para prever un impacto económico irreversible, aunque la «confrontación controlada» actual podría transformarse en una crisis más amplia.
Sin embargo, Chaar señala que el aumento en los precios del petróleo no afectará de forma inmediata las políticas monetarias, ya que las interrupciones en el suministro podrían mitigar su efecto mediante ajustes en la producción global.
La sensación de incertidumbre prevalece, y los inversores permanecen en modo «risk-off», optando por la cautela mientras surgen nuevos desarrollos geopolíticos y domésticos.

















