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Imagina ser tan brillante que decides dejar la universidad porque, bueno, tienes cosas más importantes que hacer, como fundar una de las empresas más exitosas de todos los tiempos. Esa es, más o menos, la historia de Bill Gates, el hombre que pasó de idear códigos en un garaje a liderar revoluciones tecnológicas y luego a salvar al mundo, literalmente.
Un pequeño prodigio con grandes ideas
Bill Gates nació el 28 de octubre de 1955 en Seattle, Estados Unidos. Desde joven era un genio de la computación, un nerd de manual. A los 13 años, escribió su primer programa de computadora, y seguramente era más avanzado que lo que muchos de nosotros podríamos hacer hoy (¿Alguien más todavía lucha con Excel?).
Su talento lo llevó a Harvard, pero abandonó la universidad en 1975 para perseguir una idea loca junto a su amigo Paul Allen. Esa idea se llamaba Microsoft, una compañía que empezó siendo pequeña, pero que pronto estuvo en cada escritorio y hogar. Spoiler alert: a Bill le fue bastante bien con esa decisión.
Microsoft y el mundo bajo sus dedos
Microsoft es la razón por la cual nuestras computadoras no son simples pisapapeles. En 1985, la empresa lanzó Windows, un sistema operativo que hizo que las computadoras fueran más fáciles de usar y, al mismo tiempo, selló el dominio de Bill Gates en el mundo de la tecnología.
Para los más jóvenes que tal vez no lo sepan, en los años 90 y principios de los 2000, si tenías una computadora, era casi seguro que tenía algo que comenzaba con «Microsoft». Office, Excel, y, claro, el infame Internet Explorer, que siempre usamos para descargar… otro navegador.
Durante años, Gates fue el hombre más rico del mundo gracias a su imperio tecnológico. Pero aquí no acaba la historia. Resulta que tener miles de millones de dólares le dio a Bill algo que no todos hacen con fortuna ilimitada: un propósito.
De tecnología a salvar vidas
En el año 2000, Bill y su entonces esposa Melinda crearon la Fundación Bill y Melinda Gates, una de las organizaciones filantrópicas más grandes y ambiciosas de la historia. ¿Cuál es su misión? Luchar contra enfermedades, mejorar la educación y combatir la pobreza. Ah, y también erradicar la malaria, porque, ya sabes, ¿por qué no apuntar alto?
¿Sabías que él y Warren Buffett tienen algo llamado «The Giving Pledge»? Es como decirles a otros multimillonarios: «Oigan, compartan su dinero, no sean así». Y muchos están aceptando el reto.
Curiosidades para romper el hielo
- Durante años, Gates solía leer 50 libros al año. ¿Qué hacemos nosotros en nuestro tiempo libre? Procrastinar en redes sociales.
- Tiene un hábito bastante… nerd e interesante. Guarda notas manuscritas en papel amarillo para organizar sus ideas.
- Fue arrestado en 1977 en Nuevo México por conducir sin licencia. ¿Quién lo diría? Hasta los genios se meten en problemas mundanos.
Un legado único
Hoy en día, Bill Gates ya no está al frente de Microsoft, pero su impacto aún se siente. Sigue trabajando en causas que importan y escribiendo libros para inspirar el cambio. Se le podría describir como el ejemplo perfecto de «éxito con propósito»: un hombre que no solo cambió la forma en que interactuamos con la tecnología, sino que también está dedicando su vida a dejar el mundo mejor de como lo encontró.
Ya sea como un joven rebelde en la tecnología o como el filántropo que quiere derrotar pandemias, Bill Gates nos cuenta una historia de curiosidad, visión y empatía. Así que cuando pienses en él, quizá no lo veas solo como el tipo que creó el copy-paste, sino como alguien que realmente está marcando la diferencia.

















