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En un hito sin precedentes, el presidente Trump ha celebrado inversiones empresariales que suman $2 billones desde el inicio de su mandato.

Este crecimiento está liderado mayormente por las grandes tecnológicas, con un impresionante 85% de los compromisos centrados en sectores como los semiconductores y la inteligencia artificial (IA). Estas promesas llegan en un contexto económico marcado por políticas de tarifas diseñadas para atraer inversiones significativas.

Sectores claves que impulsan la inversión

El segmento de los semiconductores ha sido uno de los mayores receptores de estas inversiones. Empresas como Nvidia, IBM, y Taiwan Semiconductor Manufacturing Company (TSMC) han comprometido más de $750 mil millones para proyectos que abarcan desde la fabricación de chips hasta nuevas capacidades tecnológicas.

Apple, cuyo negocio depende de forma crítica de los semiconductores, se suma con un compromiso de $500 mil millones.

Por otro lado, la inteligencia artificial también se ha convertido en un eje estratégico. Ejemplo de ello es el ambicioso «Proyecto Stargate», valorado en $500 mil millones, que está liderado por OpenAI, SoftBank y Oracle. Este proyecto tiene como objetivo construir la infraestructura necesaria para consolidar a EE. UU. como líder global en IA.

Políticas de tarifas como motor de inversión

Un elemento central en esta oleada de compromisos ha sido el uso «inteligente» de políticas de tarifas, según lo señalado por el presidente. Estas medidas han incentivado nuevas inversiones al proteger estratégicamente sectores clave.

Por ejemplo, en abril, Apple fue excluida de un arancel de 145% a bienes provenientes de China, lo que refuerza la confianza en el entorno comercial. Este dinamismo también ha alcanzado al sector de la salud, con importantes compromisos de inversiones de empresas como Abbott Laboratories y Roche.

Perspectivas de crecimiento

El impulso sostenido en infraestructura de IA y fabricación de semiconductores traerá no solo beneficios tecnológicos, sino también un impacto económico duradero en las regiones donde se ubican estas instalaciones. Tomemos a Nvidia como caso de estudio. Su colaboración con TSMC para establecer nuevas plantas en Arizona podría marcar una evolución crítica en la independencia tecnológica de EE. UU.

Por otro lado, proyectos como Stargate, a pesar de las críticas, avanzan como una apuesta poderosa hacia el futuro de la IA. Sam Altman, CEO de OpenAI, ha descrito esta iniciativa como «tan transformadora como el Internet, o incluso más grande».

¿Qué significa esto para los inversores?

Estas cifras demuestran que los sectores de alta tecnología y los cambios en las políticas comerciales están transformando el panorama de inversiones en EE. UU. La focalización en semiconductores y IA sugiere oportunidades que podrían redefinir portafolios, especialmente en un mundo cada vez más digitalizado. Esto marca un momento clave para sintonizar con las tendencias y posicionarse estratégicamente en estos mercados en crecimiento.

El impacto de estos $2 billones en compromisos no es pasajero; está configurando las bases de la economía estadounidense para los próximos años. Para inversores, el juego apenas comienza.

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