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A pesar de las restricciones acordadas con el Fondo Monetario Internacional (FMI), El Salvador sigue apostando por Bitcoin como una parte central de su estrategia económica. Con la adquisición de 8 BTC adicionales durante los últimos 7 días, el país eleva sus tenencias totales a 6.173 BTC, valoradas en más de 637 millones de dólares.
Estas acciones desafían las condiciones impuestas por un acuerdo de préstamo firmado en diciembre de 2024, fortaleciendo la postura nacionalista y pro-Bitcoin de la administración liderada por Nayib Bukele.

El acuerdo con el FMI y las condiciones restrictivas
El gobierno salvadoreño firmó un acuerdo de préstamo por 1.400 millones de dólares con el FMI, que incluía cláusulas específicas sobre el uso de Bitcoin.
Entre otras condiciones, el acuerdo requería que El Salvador dejara de usar fondos públicos para adquirir Bitcoin, derogara la Ley de Curso Legal de Bitcoin y convirtiera los pagos en BTC en opcionales. También se incluyó la disposición de privatizar la billetera estatal Chivo, que había estado financiada con recursos públicos, pero mostraba un bajo nivel de adopción entre los ciudadanos.
En enero de 2025, los legisladores eliminaron la Ley de Curso Legal de Bitcoin, pero esta decisión no ha frenado la acumulación de BTC ni los esfuerzos relacionados con la criptomoneda. A pesar de las reiteradas peticiones del FMI para detener las compras, el presidente Bukele ha dejado claro que el país continuará con su estrategia.
La posición desafiante de Nayib Bukele
El presidente Bukele ha adoptado una postura firme contra las peticiones internacionales. A través de un post en la red social X, Bukele reiteró que la acumulación de Bitcoin no se detendrá, resaltando la determinación de su gobierno de mantener este camino incluso frente a fuertes críticas y presiones.
Según Bukele, esta estrategia es esencial no solo para fortalecer las reservas estratégicas, sino también para demostrar una independencia financiera frente a organismos multilaterales.
Implicaciones económicas y políticas
La estrategia salvadoreña tiene varias implicaciones:
- Independencia económica y riesgo financiero: Al continuar acumulando Bitcoin, El Salvador está enviando un mensaje claro de autonomía frente al FMI, pero al mismo tiempo aumenta su exposición a la volatilidad de las criptomonedas. En un mercado tan fluctuante, las reservas estatales en BTC podrían generar ganancias enormes, pero también pérdidas significativas.
- Precedente para otros países: El enfoque de El Salvador en Bitcoin como reserva estratégica ha captado la atención global. Otros países en desarrollo podrían seguir este modelo, especialmente aquellos que buscan diversificar sus economías o reducir su dependencia de monedas extranjeras. Sin embargo, esto también podría aumentar las tensiones con instituciones financieras internacionales.
- Impacto político interno: Aunque Bukele goza de un alto nivel de popularidad, las críticas sobre el uso de fondos públicos para financiar la compra de Bitcoin podrían intensificarse si los precios de la criptomoneda caen considerablemente. La privatización de la billetera Chivo, otro tema derivado de los términos con el FMI, también podría generar debate interno respecto a la transparencia y el acceso a la tecnología financiera.
Reflexión final
La decisión de El Salvador de continuar adquiriendo Bitcoin, pese al acuerdo con el FMI, marca un precedente único en la economía mundial. Mientras unos ven esto como una estrategia audaz para impulsar el desarrollo económico, otros lo consideran un experimento riesgoso que podría exponer al país a inestabilidad financiera.
Lo cierto es que, a medida que la adopción de criptomonedas se expande, la experiencia salvadoreña será clave para observar si la apuesta por Bitcoin puede funcionar como una herramienta viable de política económica y un catalizador para la innovación en naciones en desarrollo.

















