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El desplome de hoy en las Bolsas de Estados Unidos no ha sorprendido a quienes venían observando el mercado con atención. La señal estaba clara: el oro venía marcando máximos históricos, superando, holgadamente, los 3.400 dólares por onza, mientras la incertidumbre económica se intensificaba.
El comportamiento del metal precioso anticipaba algo más que una simple corrección bursátil. Y hoy, la realidad ha golpeado fuerte a Wall Street.
El oro como síntoma de lo inevitable
Durante las últimas semanas, los inversores han apostado por el oro como refugio.
No solo por la guerra comercial y la debilidad del dólar, sino también por el malestar generalizado con la gestión económica de Donald Trump. Las compras récord de los bancos centrales, que llevan quince años consecutivos aumentando sus reservas, han intensificado esta tendencia.
El desencanto con Trump y su impacto económico
A tres meses de su regreso a la Casa Blanca, Donald Trump ya enfrenta un rechazo generalizado.
Varias encuestas muestran una desaprobación del 55% a su gestión, y solo un 43% respalda su manejo de la economía. Estos números reflejan un enfado creciente entre los estadounidenses.
Según CNBC, el 40% de quienes creen que la economía empeorará culpan directamente a Trump. El optimismo que surgió tras su victoria electoral ha desaparecido por completo. Hoy, los ciudadanos no solo dudan de sus políticas: también las consideran dañinas.

Un país que se debilita desde dentro y otros aspectos de Europa a tener en cuenta
La crisis va más allá de Wall Street.
El sector turístico de EE. UU. también sufre los efectos del clima político. Según cifras del Washington Post, el turismo extranjero cayó un 12% en marzo. Las palabras recientes de Trump -«Por favor, vuelvan con nosotros»- evidencian el daño ya hecho.
Mientras tanto, las tensiones internacionales crecen. Rusia y Reino Unido han protagonizado nuevos enfrentamientos aéreos. El conflicto en Gaza sigue sin solución. Y la guerra en Ucrania mantiene su curso. La muerte del Papa Francisco este 21 de abril también ha sido vista por algunos como una señal de mal augurio. No faltan quienes recuerdan las profecías de Nostradamus.
En síntesis: un mercado que anticipa algo más grande
Las Bolsas han entrado en caída libre desde febrero, con muy pocos rebotes. Hoy, el desplome ha sido claro.

En contraste, el oro sigue subiendo y hasta el Bitcoin repunta con fuerza…
Todo apunta a un cambio profundo en el tablero económico y político mundial. El mercado no solo reacciona: anticipa. Y lo que señala es que algo grande está por venir… ¿Y qué no parece que sea para mejorar?
O, quizá, ¿sea por una sorpresa o susto? El dólar ha marcado nuevos mínimos tras amenazar Trump la independencia de la Fed. Suma y sigue… pero no calla mr. Trump.
Y para quienes todavía busquen una explicación más «trascendental», ahí está la muerte del Papa Francisco este 21 de abril, un hecho que algunos ya vinculan, entre líneas, con las famosas profecías de Nostradamus (la cual, al parecer, se ha cumplido… o pura casualidad).
Puede parecer una exageración… o simplemente otro dato más en un mundo que parece estar al borde de algo (esperemos qué no sea la parte de la profecía de un ‘fin del mundo’). Quizás el mercado -sea por lo que sea-, como siempre, ya lo sabe o sabía.

















