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El oro ha marcado un nuevo récord histórico al superar los 3.400 dólares por onza, consolidándose como el activo más atractivo en tiempos de incertidumbre económica.
Esta subida se produce en plena escalada de la guerra comercial liderada por Estados Unidos y como respuesta directa a las políticas arancelarias de Donald Trump.
Un refugio seguro en medio del caos económico
En momentos de tensión geopolítica y financiera, los inversores buscan activos que protejan su capital.
El oro siempre ha sido considerado un valor refugio y ahora vuelve a demostrarlo. Este lunes, el precio del metal precioso subió cerca de un 2,5%, alcanzando los 3.405 dólares por onza. Esto representa un avance del 30% en lo que va del año.

Con este desempeño, el oro se posiciona como la materia prima más rentable del año, superando con claridad al aceite de soja, el cobre y el café.
La fuerza compradora de los bancos centrales impulsa el oro
Los bancos centrales han tenido un papel clave en el repunte del oro.
Llevan quince años seguidos comprando más de lo que venden, y en los últimos tres años han superado las 1.000 toneladas en compras netas. Estos datos, compartidos por Crédit Mutuel Asset Management, confirman una tendencia clara: la acumulación de oro por parte de los bancos centrales continúa sin pausa.
Charlotte Peuron, gestora de fondos especializada en metales preciosos, señala que «los bancos centrales de los mercados emergentes han contribuido significativamente a esta tendencia con sus esfuerzos por ‘desdolarizarse’». Además, explica que las políticas arancelarias de Trump y el aumento del riesgo político y económico -como la recesión, la inflación o posibles crisis financieras- han acelerado aún más esta estrategia de diversificación.
Continuos máximos históricos debidos a la incertidumbre
La evolución del precio del oro en los últimos meses ha sido una constante sucesión de máximos.
El último se había registrado el jueves pasado, cuando llegó a los 3.357 dólares. Hoy, esa marca ha quedado atrás.
Los riesgos de recesión global, la debilidad del dólar y la presión inflacionaria han reforzado esta subida. Los inversores responden con más compras, y el oro continúa marcando nuevos hitos en su cotización.
Conclusión: el oro se corona como el gran ganador
El fuerte repunte del oro no es casualidad.
Es la respuesta directa a un entorno cargado de tensiones, dudas y movimientos inesperados en el tablero económico global. Al superar los 3.400 dólares por onza, el oro no solo rompe un récord: reafirma su papel como el activo más seguro y rentable en tiempos de crisis.
Todo indica que, mientras la incertidumbre persista y los bancos centrales mantengan su apetito por el oro, su valor seguirá brillando más que nunca.

















