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Cada vez más estadounidenses con altos patrimonios están optando por diversificar sus inversiones mediante la apertura de cuentas bancarias en Suiza.

Según inversores privados y entidades financieras, el proceso de «desamericanización» de las carteras no es un fenómeno reciente. El renovado interés por esta estrategia responde, en gran medida, a las tensiones internas derivadas de la actual guerra arancelaria en Estados Unidos.

Un conjunto de características como lo son una moneda estable, una política neutral y su sistema legal contribuyen a esto. Aunque anteriormente, una cuenta bancaria en Suiza representaba la intención de lavado de dinero, hoy en día el proceso está altamente regulado y vigilado.

Un deterioro de la política obliga a estadounidenses con alto patrimonio a abrir cuentas bancarias en Suiza

La reciente oleada de interés por diversificar las carteras tiene su origen en factores tanto políticos como económicos. Las políticas impulsadas por la administración Trump han incentivado a un número creciente de estadounidenses con altos patrimonios a trasladar sus operaciones financieras al exterior, abriendo cuentas bancarias en otros países.

La estabilidad económica, política y su alto nivel de vida convierten a Suiza en el objetivo perfecto. Respecto a esto, Pierre Gabris, director ejecutivo de Alpen Partners International, una consultora financiera suiza, comenta:

«Cuando fue elegido, vimos una gran oleada. Luego, la COVID-19 fue otra. Ahora, los aranceles están provocando una nueva oleada». Además, Comenta Gabris que el interés «viene en oleadas» y con cada paso que da Estados Unidos, parece tener más detractores de la política hegemónica y comercial del dólar.

De hecho, muchos inversores buscan resguardarse de una posible pérdida de fuerza del dólar. Otros buscan un «plan B» y algunas nacionalidades de Europa, como la suiza, son muy solicitadas a medida que la deuda de Estados Unidos crece.

Hasta hace un par de décadas, las cuentas bancarias en Suiza eran asociadas principalmente al lavado de dinero por parte de empresarios al margen de la ley.

Sin embargo, en la actualidad, la estricta regulación financiera de Estados Unidos impide que los bancos estadounidenses abran directamente cuentas en el extranjero a nombre de sus clientes. Aun así, las leyes de divulgación ante la SEC permiten que estos bancos mantengan relaciones de referencia con entidades financieras suizas. Estas, a su vez, están registradas ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos, lo que las habilita legalmente para ofrecer sus servicios a clientes estadounidenses.

Instituciones financieras como Vontobel SFA, el banco suizo más grande registrado ante la SEC, aseguraron haber recibido un mayor número de solicitudes. Otra institución financiera que reportó un incremento en las solicitudes de apertura de cuenta es Pictet, que cuenta con una entidad suiza llamada Pictet North America Advisors, para prestar servicio a inversores estadounidense.

Factores económicos y políticos impulsan la diversificación financiera de los estadounidenses

En gran medida, el motivo por el cual los estadounidenses de gran poder adquisitivo diversifican sus carteras responde a un creciente interés por protegerse ante una nueva recesión financiera global.

La estabilidad y neutralidad anteriormente mencionada, le permite a los ciudadanos resguardar sus ahorros. Por lo que, en ocasiones, muchos de estos inversores optarán por la nacionalidad como un resguardo ante una crisis o cambio drástico en políticas bancarias.

Otro aspecto interesante de mencionar es la posibilidad de comprar oro, uno de los activos refugios más recomendados. De hecho, Sabris explica que un gran número de estadounidenses piensan: «Tal vez debería diversificar».

Finalmente, uno de los motivos más importantes ha sido el deterioro sistemático del sistema político de Estados Unidos. La reelección del presidente Trump hizo evidentes preocupaciones sobre la estabilidad económica de Estados Unidos. Los duros recortes y ajustes financieros y la guerra arancelaria son parte de solamente los primeros cuatro meses de mandato.

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