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Una encuesta reciente de Bank of America (BofA) ha revelado un panorama sombrío entre los gestores de fondos.
El sentimiento negativo sobre las perspectivas económicas globales ha alcanzado su nivel más alto en los últimos 30 años.
Aunque los inversores se muestran extremadamente bajistas en sus expectativas macroeconómicas, este pesimismo aún no se refleja de forma contundente en la distribución real de sus activos.
El peor sentimiento económico en tres décadas
El informe mensual de BofA muestra que un impresionante 82% de los gestores de fondos espera un debilitamiento de la economía mundial.

Este nivel de desconfianza no tiene precedentes en los registros recientes. Además, un número récord de participantes planea reducir su exposición a la renta variable estadounidense, lo cual podría anticipar caídas adicionales en los mercados.
Según los estrategas liderados por Michael Hartnett, los inversores están «máximamente bajistas en la macroeconomía, no del todo máximamente bajistas en el mercado». Esta diferencia entre percepción y acción podría generar una desconexión peligrosa para quienes siguen apostando por acciones estadounidenses.
La asignación de activos aún no refleja el «pico de miedo»
A pesar del pesimismo generalizado, la asignación de efectivo dentro de las carteras permanece en un nivel moderado, con un promedio del 4,8%.
Los analistas de BofA señalan que, en un contexto de temor extremo, este porcentaje debería elevarse al menos al 6%. Esta diferencia sugiere que los gestores aún no han trasladado completamente su temor a una estrategia de refugio.
Este desfase también podría indicar que todavía hay margen para que los mercados reaccionen a la baja si el sentimiento negativo se convierte en decisiones de inversión más conservadoras.
Caída histórica en la exposición a acciones estadounidenses
El cambio en la exposición a la renta variable de Estados Unidos ha sido abrupto.
En abril, los gestores encuestados se mostraron un 36% infraponderados en acciones estadounidenses. Solo dos meses antes, en febrero, el 17% de ellos mantenía una sobreponderación. Esta caída del 53% marca el mayor giro en tan poco tiempo registrado por la encuesta.
Detrás de este cambio drástico se encuentran factores como la política comercial de Estados Unidos, el aumento de la volatilidad en los mercados financieros y el temor a una posible recesión.
El impacto en los mercados y el futuro inmediato
El índice S&P 500 ha logrado recuperarse ligeramente tras tocar su mínimo del mes.

Según los analistas de BofA, «un gran potencial alcista necesita una gran flexibilización de los aranceles, grandes recortes de tipos de la Fed y/o resistencia de los datos económicos».
Mientras estas condiciones no se cumplan, las perspectivas para el mercado siguen siendo limitadas.
Conclusión
El informe de BofA ofrece una señal clara: el nerviosismo de los inversores está alcanzando niveles históricos.
Aunque la asignación de activos todavía no refleja por completo este sentimiento, el riesgo de una mayor caída persiste.
La clave para los próximos meses será observar si las políticas económicas y monetarias logran calmar los temores o si, por el contrario, se desata una ola de ventas más agresiva en los mercados.

















