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Este jueves se conocieron los anticipados datos del índice de precios al consumidor (IPC) en los Estados Unidos. Durante el último año que termina en marzo, los precios que refleja este crucial indicador experimentaron una mejora superior a los estimados. Pero esto no generó optimismo entre las criptomonedas, las cuales retroceden al momento de redactar esta nota.
De tal modo, la Oficina de Estadísticas Laborales informó que los precios IPC alcanzaron un 2.4% en términos interanuales. Con esto, se colocaron muy cerca del objetivo del 2% de la Reserva Federal. Asimismo, los pronósticos hablaban de un 2.5%. Cabe destacar que los datos interanuales de febrero fueron del 2.8%.
Entretanto, la inflación subyacente o de núcleo se ubicó en 2.8%, la más baja de los últimos 4 años.
En teoría, esto debería ser una buena noticia para los activos de riesgo. Sin embargo, hasta ahora este parece que no es el caso, al menos con las monedas digitales. Los precios de estos tokens bajan durante la jornada de este jueves tras un rally de pocas horas durante la jornada previa.
Por ejemplo, el precio de Bitcoin, que coqueteó con los $83.500, ahora se retira hasta la frontera entre los $81K y $82K. Pese a ello, se mantiene muy por encima de la cotización negativa de tempranas horas del miércoles, cuando perdió los $75K. En cualquier caso, la inflación bajó, pero las criptomonedas retroceden, ¿a qué se debe esta inusual reacción?

Las criptomonedas no muestran reacción positiva ante el IPC
Generalmente, los precios de las criptomonedas tienen una reacción inversa a los movimientos de los índices inflacionarios. Así, cuando la inflación sube, las criptomonedas retroceden y cuando la inflación baja, los de las monedas digitales aumentan. Sin embargo, en el actual contexto, las condiciones derivadas de la guerra comercial alteraron esta relación.
Y no es para menos, los inversores saben que esta caída de la inflación no convencerá a la Fed de que baje las tasas. A pesar de que Trump redujo casi todos los frentes abiertos en su guerra comercial para enfocarse en China, las perspectivas no son alentadoras. El comercio entre ambos países en 2024 fue de unos $500 mil millones de dólares, con un déficit a favor de China de casi $300 mil millones.
En palabras simples, los Estados Unidos se gastaron casi $440 mil millones en compras a China en 2024. La mayor parte de esos productos chinos que inundan el mercado estadounidense no se producen localmente al mismo precio que en China. En ese sentido, es poco probable que haya un reemplazo, lo que sugiere que la desaparición de esos productos provocará el incremento de los precios.
Se espera que los precios en los EE. UU. se incrementen dramáticamente, lo que llevaría a un nuevo repunte inflacionario. Para obtener la misma cantidad de productos chinos, el país norteamericano debe inyectar mucho más de $500 mil millones para comprarlos localmente. Al final, eso recae sobre los presupuestos de los hogares.
Esto último explica que los inversores de las criptomonedas y de las acciones no sientan entusiasmo por el enfriamiento del IPC.

















