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La reciente pausa arancelaria anunciada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha sido recibida con alivio por los mercados. Sin embargo, los inversores globales no bajan la guardia.

El consenso es claro: la volatilidad llegó para quedarse.

Este nuevo entorno económico exige una estrategia de inversión más conservadora, enfocada en refugios seguros y una gestión activa del riesgo.

Una pausa arancelaria que no elimina el riesgo

El anuncio de Trump de la suspensión temporalmente de los aranceles a docenas de países provocó un fuerte repunte bursátil.

Imagen creada con IA que refleja la incertidumbre Global y la preocupación de los inversores y gestores: preparados para más volatilidad tras la pausa arancelaria de Donald Trump.

El índice S&P 500 registró su mayor alza diaria desde 2008, mientras que los mercados japoneses y europeos también mostraron subidas históricas. Sin embargo, este alivio fue percibido como momentáneo. La tensión comercial entre Estados Unidos y China continúa, y los inversores no esperan una solución rápida.

La respuesta inmediata de los mercados refleja una necesidad creciente de proteger el capital. Sat Duhra, de Janus Henderson Investors, destacó que el entorno sigue siendo incierto y que muchos efectos podrían ser irreversibles. Por ello, muchos inversores están reduciendo su exposición a acciones estadounidenses y aumentando su presencia en activos defensivos.

Mark Haefele, de UBS Global Wealth Management, señaló que el repunte bursátil debe verse como una oportunidad para prepararse para más volatilidad. El mercado está migrando hacia activos menos correlacionados con la bolsa, como fondos monetarios, bonos de alta calidad y crédito privado.

Efectos duraderos en la confianza económica

Pese a la pausa arancelaria, los analistas esperan una desaceleración económica significativa.

La incertidumbre en torno a las políticas comerciales ha afectado tanto la confianza empresarial como la de los consumidores. Guy Miller, estratega de Zurich Insurance Group, afirmó que la era de crecimiento estable en las acciones estadounidenses ha terminado, dando paso a un periodo prolongado de incertidumbre.

La reciente venta masiva de bonos del Tesoro de Estados Unidos y la caída del dólar son señales claras de que la confianza en la economía estadounidense se ha visto afectada.

Inversores como Ian Lance, de Redwheel, están reconsiderando su exposición a Estados Unidos debido a las altas valoraciones, la incertidumbre política y los cambios bruscos en la política económica.

China observa y ajusta su estrategia

China, principal foco de los aranceles estadounidenses, también se mueve con cautela. Según Valerie Noel, del banco suizo Bank Syz, el gigante asiático podría acelerar la diversificación de sus activos fuera de Estados Unidos.

Además, la expectativa de más estímulos por parte de Pekín podría brindar soporte a sus mercados financieros, incluso ante tensiones comerciales prolongadas.

El aumento de los aranceles de Trump sobre productos chinos al 145% y las tensiones constantes plantean un riesgo mayor. Vasileios Gkionakis, de Aviva Investors, advirtió sobre la posibilidad de que una guerra comercial evolucione en una guerra financiera. Dado que China es uno de los mayores tenedores de deuda estadounidense, una venta significativa de bonos del Tesoro podría tener efectos globales.

Conclusión: un nuevo ciclo de alta volatilidad

El escenario actual obliga a los inversores a replantear sus estrategias.

La volatilidad no es temporal; es estructural. Aunque la pausa arancelaria de Trump alivió momentáneamente los mercados, los fundamentos apuntan a un entorno financiero frágil, sensible a cualquier cambio en la política comercial global.

Adaptarse será clave para proteger el capital y aprovechar oportunidades en medio de la incertidumbre.

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