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Ayer, la Casa Blanca dio a conocer la fórmula utilizada para calcular los aranceles, lo que convirtió a la administración Trump en el centro de la atención mediática. Tras el anuncio realizado por Trump el miércoles, se asumía que la imposición de aranceles respondía a un conjunto de factores relevantes. No obstante, las variables macroeconómicas y comerciales quedaron relegadas a un segundo plano.

Los aranceles impuestos suelen calcularse considerando el valor de las mercancías, la política comercial, el valor de aduanas, entre otros. Estos cálculos permiten que se lleve a cabo la idea principal de un arancel, promover la industria nacional.

En muchos casos y dado el nivel de interconexión a nivel mundial, las cadenas de suministros se pueden ver afectadas. Como veremos a continuación, esta no será la excepción y nuevamente, Estados Unidos pone al mundo en jaque.

La Casa Blanca publicó la fórmula que utilizó para calcular los aranceles

Dado el contexto actual, pasaremos por alto no solo que la medida arancelaria ha resultado completamente desproporcionada, sino también otras decisiones igualmente cuestionables. Por ejemplo, se han impuesto aranceles a territorios insulares prácticamente deshabitados, como McDonald, que solo alberga pingüinos.

Un caso similar ocurrió con Australia, que expresó su disconformidad ante un arancel del 29% aplicado a las Islas Norfolk, distinto al que rige para el resto del país, pese a que dicho territorio está bajo su soberanía. Al respecto, el primer ministro Anthony Albanese ironizó: «La última vez que miré, la Isla Norfolk formaba parte de Australia».

Las críticas a la política arancelaria no solo se sustentan en su contenido, sino también en la forma en que se han definido los parámetros que la rigen, lo cual evidencia una medida claramente desproporcionada. Se esperaba una fórmula compleja y cuidadosamente elaborada; sin embargo, la publicada por la Casa Blanca dista mucho de cumplir con esas expectativas.

Casablanca publicó la fórmula que utilizó para calcular los aranceles
Fórmula utilizada por la administración de Trump para calcular aranceles. Fuente: Casa Blanca

Sin embargo, el equipo de BBC Verify se aseguró de comprender el delicado procedimiento empleado para establecer los impuestos a las importaciones. Más tarde, se llegó a la conclusión que tomando el déficit comercial de bienes de EE. UU. con un país en específico y dividirlo por las importaciones de bienes de dicho país.

En el caso de Estados Unidos, el déficit del país es de $295.000 millones. En cambio, el total de bienes que compra China a Estados Unidos es de $440.000 millones. Si dividimos 295 entre 440 obtendremos una relación de 67%. Este monto se divide entre dos y se redondea. ¿Por qué se divide? Porque, Trump estaba siendo «amable», dicho por él mismo, al momento de diseñar su política arancelaria y proteccionista.

¿Es la reciprocidad suficiente para lograr el equilibrio?

Por otra parte, Trump parece haber saltado su intención de equilibrar la balanza comercial con algunos países. Resaltan los casos donde Estados Unidos no está en déficit comercial. Países como Reino Unido, donde EE. UU. importa más de lo que exporta, también se vieron perjudicados con tarifas del 10%.

Thomas Sampson, quien es profesor asociado de la London School of Economics, asegura que «no hay ninguna razón económica para hacerlo y costará caro a la economía mundial». Adicionalmente, explica que «la fórmula es ingeniería inversa para racionalizar el cobro de aranceles a países con los que Estados Unidos tiene déficit comercial».

El plan actual de Trump todavía no está claro y muchos se preguntan a qué se deben los aranceles. En el caso de política exterior, se puede comprender medidas arancelarias a países asiáticos y algunas naciones de Europa para incentivar mercados e industrias internas. Sin embargo, el imponer sanciones arancelarias a México y Canadá, principales socios comerciales, pareciera parte de una estrategia mucho más grande.

Aunque el documento publicado por la Casa Blanca, que contenía la fórmula que utilizaron para establecer los aranceles, no arroja mucha información sobre la orientación de la política. Si hablamos de reciprocidad, que sería el término más utilizado por la administración, se deben considerar las tarifas impuestas por los países hacia las importaciones de bienes de Estados Unidos. Esto también debe incluir otro tipo de regulaciones que terminan, eventualmente, incrementando el precio de las importaciones.

Definitivamente, según el sentido estricto de la palabra, los aranceles no serían recíprocos considerando otro tipo de factores y la importancia económica de Estados Unidos en el mundo. Pese a que no se haya mencionado de manera directa, la única intención parece ser equilibrar la balanza comercial de Estados Unidos con el resto del mundo.

De hecho, más de 100 naciones están incluidas y se han catalogado en distintos tipos dependiendo de su grado de déficit. En algunos casos, las tarifas han sido catalogadas por las autoridades de dichos países como excesivas y desproporcionadas.

Las repercusiones de no considerar los servicios al imponer aranceles

Un factor relevante que al parecer ha olvidado la administración Trump es que Estados Unidos no solo consume bienes. También ofrece una cantidad importante de servicios al resto del mundo. ¿Por qué es crucial esto? Porque a la hora de establecer aranceles, se han de tener en cuenta las repercusiones y que otro tipo de servicios se tranzan con el resto del mundo. En este caso, Estados Unidos parece no haber considerado los servicios que oferta al resto del mundo.

El superávit que Estados Unidos tiene con el mundo entero en sector servicios, serían motivos suficientes para reconsiderar su política arancelaria. Sin embargo, para el profesor Jonathan Portes, del King’s College de Londres, la política será efectiva. Al respecto comenta: «Sí, reducirá los déficits comerciales bilaterales entre Estados Unidos y esos países. Pero obviamente habrá muchos efectos más amplios que no se reflejan en el cálculo».

Sin duda alguna, las consecuencias de los aranceles impuestos podrían empeorar cuando los países afectados respondan. Políticas de este tipo sirven para equilibrar la balanza comercial con un coste a largo plazo, mucho mayor.

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