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En el fascinante mundo de las criptomonedas hay figuras que permanecen envueltas en misterio. Pero entre todos esos enigmas, una historia resalta por ser más cómica que técnica. Es la de Dorian Satoshi Nakamoto, el hombre que no inventó Bitcoin, pero que por un tiempo todos pensaron que sí.
Prepara tu café y acomódate porque vale la pena conocer este curioso capítulo en la historia de las criptos.
¿Quién es Dorian Satoshi Nakamoto?
Dorian Nakamoto (sí, Satoshi es su segundo nombre real) es un ingeniero de sistemas japonés-estadounidense que vivía tranquilamente en el soleado California. Encajaba perfectamente en el estereotipo de «genio discreto»: amante de las máquinas, introvertido y fanático de la privacidad.
Nacido en 1949 en Japón, emigró a los Estados Unidos y pasó la mayor parte de su vida trabajando para empresas de tecnología e incluso proyectos secretos relacionados con defensa. Su currículum ciertamente suena interesante, pero hasta aquí no hay nada que sugiera que sea el creador de Bitcoin.
El día que todo cambió
La vida de Dorian era tan tranquila como un jardín zen… hasta que llegó esa publicación de la revista Newsweek. En 2014, la periodista Leah McGrath Goodman publicó un artículo titulado «The Face Behind Bitcoin» y señaló con toda seguridad que Dorian Nakamoto era, ni más ni menos, el legendario creador de Bitcoin. ¿Las pruebas? Su nombre, su experiencia en sistemas y comentarios vagos sobre su trabajo.
La entrevista tuvo un momento legendario que encendió todas las alarmas en el mundo cripto. Cuando le preguntaron si había creado Bitcoin, Dorian respondió algo como «Ya no estoy involucrado en eso». ¡Boom! El mundo entero asumió que había hecho una confesión.
Claro, luego, explicó que malinterpretó la pregunta y que pensaba que hablaban de un trabajo anterior relacionado con tecnología… pero para entonces, el caos ya estaba desatado.

Persecución, memes y una montaña rusa de emociones
Tras la publicación, los periodistas literalmente acamparon en su puerta. La escena parecía salida de una película de comedia. Dorian, sin entender qué ocurría, pasó de ser un vecino desconocido a una celebridad global de la noche a la mañana.
Los medios perseguían sus pasos, fanáticos lo idolatraban y Twitter se llenó de memes que lo coronaban como el «Padre de Bitcoin». Para alguien que apreciaba la privacidad, esto fue una auténtica pesadilla.
Pero aquí viene lo curioso y, en cierto modo, enternecedor. La comunidad cripto sintió simpatía por Dorian. Los bitcoiners, famosos por desconfiar de instituciones y medios tradicionales, creyeron en su versión de la historia. Incluso, organizaron una campaña para donarle Bitcoin como gesto de apoyo, recaudando unos 100 BTC (que en ese momento valían alrededor de $60.000).
Inevitablemente, esto llevó a otro chiste recurrente en la comunidad: «Puede que Dorian no sea Satoshi, pero al menos ahora tiene algunos Bitcoins».
Dorian Nakamoto hoy
Afortunadamente, la fama temporal de Dorian fue disminuyendo con el tiempo, y pudo volver a su vida tranquila. Sin embargo, no sale de su asombro sobre cómo su nombre quedó ligado para siempre a Bitcoin.
En entrevistas posteriores, Dorian ha mantenido un buen humor sobre la situación, aunque siempre insiste (y con razón) en que no es el cerebro detrás de esta revolución financiera.

¿Y qué aprendemos de esta historia?
La curiosidad humana por descubrir la identidad de Satoshi Nakamoto ha llevado a teorías descabelladas, pero la historia de Dorian es un buen recordatorio de cómo los malentendidos pueden salirse de control.
Mientras tanto, el verdadero creador de Bitcoin sigue siendo un enigma. Así que, si alguna vez alguien te dice que sospechan que tú eres el inventor de una tecnología revolucionaria, recuérdale a Dorian y ¡aléjate de los periodistas!
En conclusión, aunque Dorian Nakamoto no sea el Satoshi que el mundo buscaba, su historia nos hace reír, reflexionar y recordar que Bitcoin no solo está hecho de bloques y cadenas, sino también de anécdotas humanas.

















