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Paul Atkins, el nominado de Donald Trump para presidir la Comisión de Bolsa y Valores (SEC), parece tener el camino bloqueado para asumir el cargo. Esto se debe a que posee millones de dólares en inversiones en criptomonedas, lo cual podría dar paso a un conflicto de intereses.

Esto último se relaciona con el hecho de que la SEC será la agencia encargada de crear la regulación para el mercado de criptomonedas. Que el presidente de esa comisión tenga activos en cripto pone en duda su imparcialidad a la hora de regular ese sector. Hasta ahora, la agencia es comandada de manera interina por Mark Uyeda.

De este modo, el nominado a encabezar la agencia de regulación de valores está bajo un estricto escrutinio por parte de las autoridades. Durante la audiencia de nominación del Comité Bancario del Senado, Elizabeth Warren no desaprovechó la oportunidad. En sus observaciones, alertó sobre los estrechos vínculos de Atkins con Wall Street.

Según un reporte de Bloomberg, Warren manifestó preocupación de que Atkins actúe en la SEC pensando en sus clientes y no en los ciudadanos estadounidenses. Hasta donde se conoce, el empresario posee más de $5 millones de dólares en criptomonedas.

Estos fondos se dividen entre diversas opciones financieras, como fondos y otros productos. Hasta el momento, el nominado cuenta con detractores, pero también con fuerte respaldo en el Senado estadounidense.

¿Se puede ser regulador de las criptomonedas teniendo inversiones en ese mercado?

La imparcialidad es uno de los elementos más importantes al asumir un cargo en una agencia federal. Un posible conflicto de intereses con Atkins genera fuertes argumentos tanto a favor como en contra de su nominación para presidir la SEC.

La oposición a su ascenso proviene en su mayoría de los representantes del Partido Demócrata, quienes mantienen una postura más crítica hacia las criptomonedas. Mientras tanto, los representantes del Partido Republicano tienen una posición más favorable hacia la candidatura del empresario. De este modo, las posibilidades de que ocupe el cargo están, hasta cierto punto, comprometidas.

Aparte del rechazo a las criptomonedas, los demócratas manifiestan animadversión hacia Atkins debido a sus posturas ideológicas. En repetidas oportunidades, el ex comisionado de la SEC ha demostrado su convicción en una mínima supervisión estatal sobre los negocios. En ese sentido, es un férreo partidario de la desregulación, algo que resulta incómodo para los demócratas.

Durante su testimonio, Atkins afirmó que su misión es promover una regulación basada en fundamentos sólidos. Además, aseguró que entre sus objetivos está neutralizar una tradición regulatoria que, según él, atenta contra las inversiones y castiga los casos exitosos de negocios.

Con esto último, hizo una clara alusión a las políticas demócratas durante el gobierno de Biden. En esa administración se llevó adelante una política de represión contra la innovación por parte de las agencias federales. Entre ellas, la SEC tuvo un papel fundamental con su enfoque de aplicación de la ley mediante el castigo.

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