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El sector de las stablecoins viene en ascenso desde hace varios años y su protagonismo es cada vez mayor en el comercio de criptomonedas. De hecho, algunos de estos tokens son responsables en parte de la masificación de Bitcoin tras el invierno de 2018. Sin embargo, el avance que alcanzaron en ese tiempo podría quedarse chico con lo que se viene.
La Casa Blanca y el Congreso impulsan la prominencia de estos activos para convertirlos en medios para «consolidar el dominio del dólar». Dos proyectos de ley de monedas estables (STABLE y GENIUS) se mueven en la Cámara de Representantes y en el Senado de los Estados Unidos.
Ambos cuentan con partidarios decididos, quienes aseguran que una regulación apropiada del sector elimina cualquier indicio de riesgo. Sin embargo, no todos están tan seguros. Algunos críticos de la idea de consolidar las monedas estables temen que se dejen muchos cabos sueltos en estos proyectos de ley.
La velocidad con la que avanzan ambas propuestas parece anular cualquier capacidad de reacción para mitigar los riesgos. Actualmente, el principal temor de los más cautos con las criptomonedas es la posibilidad de que se produzca una corrida bancaria como consecuencia del ascenso de las stablecoins.

¿Es posible una corrida bancaria por culpa de las stablecoins?
Para algunos detractores como la senadora Elizabeth Warren, las stablecoins dejaron de ser una amenaza exclusiva para el mercado de criptomonedas. Ahora, podrían convertirse en una real amenaza para la estabilidad del sistema financiero de los EE. UU.
Estos tokens mantienen su valor equivalente al del dólar por medio de respaldos que garantizan ese valor. De tal modo, cuando un usuario compra un token estable, la firma que lo acuña debe comprar un dólar en el activo subyacente de respaldo. Estos activos de respaldo pueden ser dólares, notas del Tesoro, acciones, metales preciosos o bitcoins.
El gran problema tiene lugar cuando hay una crisis y los usuarios comienzan a liquidar sus stablecoins. Esto obliga al emisor a vender los activos de respaldo, generando un desplome entre los capitales de los inversores de esos activos particulares. Con la nueva regulación, se pretende que los emisores solamente tengan ciertos activos de reserva determinados por el gobierno.
En teoría, esto debería anular el peligro de una corrida bancaria. Sin embargo, mirando más de cerca, las notas del Tesoro a cuatro años también suelen tener episodios de corridas. Esto lleva a que los expertos alerten que las propuestas de leyes de las stablecoins se estén pasando algunos elementos importantes por alto.
Al otro extremo, las monedas estables pueden constituirse en un peligro para el sistema bancario. El uso masivo de estos tokens podría limitar la capacidad de los bancos para ofrecer préstamos. El otro factor que denuncian los detractores es el uso de estos activos por parte de criminales.
A pesar de esto, la Casa Blanca parece decidida y seguramente las monedas estables se masificarán en pocos años.

















