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China ha anunciado un ambicioso «Plan de Acción Especial para Impulsar el Consumo» con el objetivo de revitalizar su economía y estimular la demanda interna. Ante un panorama económico desafiante, este plan busca abordar problemas estructurales y promover un crecimiento sostenible a largo plazo en la segunda economía más grande del mundo.

Medidas clave para el estímulo económico

El plan se enfoca en tres líneas principales de acción:

  1. Aumento de los ingresos y disminución de cargas económicas para los ciudadanos, lo que incluye apoyo al empleo y políticas continuas de seguro de desempleo.
  2. Estabilización de los mercados financieros mediante múltiples medidas, incluyendo el desarrollo de productos de bonos dirigidos a inversores individuales.
  3. Fomento al turismo local e internacional. Este apartado incluye incentivos para transformar regiones de clima frío en destinos turísticos globalmente reconocidos y la optimización de las políticas de entrada al país, como la expansión de acuerdos unilaterales de exención de visas.

Contexto económico y retos actuales

China se enfrenta a una caída significativa en los indicadores clave de precios. En febrero de 2025, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) reportó la mayor disminución en más de un año, mientras que el Índice de Precios al Productor (IPP) ha estado en territorio negativo desde 2022. Estos datos reflejan una desaceleración en la capacidad de consumo y una creciente presión deflacionaria.

El gobierno chino, consciente de este escenario, ha redoblado esfuerzos para priorizar la demanda interna. Durante el más reciente informe anual sobre el trabajo gubernamental, el Primer Ministro Li Qiang enfatizó la importancia de estimular el consumo como estrategia central para el año en curso.

Opiniones de los expertos

Economistas señalan que este plan no solo responde a las urgencias inmediatas, sino que también establece las bases para reformar problemas estructurales de largo plazo, como el bajo crecimiento de los salarios, los efectos negativos en la riqueza vinculados a los mercados de propiedades y valores, y la insuficiencia de la red de seguridad social.

Tal como explicó Lynn Song, economista jefe en ING para la región de China, estas iniciativas no son soluciones rápidas; su efectividad dependerá de la implementación gradual y constante en varios niveles locales.

Por otra parte, el compromiso de China con la expansión de la demanda interna refleja un cambio estratégico hacia una economía más autosostenible. Richard Harris, de Port Shelter Investment Management, subrayó la necesidad de un enfoque firme en la economía doméstica frente a posibles choques externos en la demanda global.

Impulso a largo plazo

La asignación adicional de 300 mil millones de yuanes (41.45 mil millones de dólares) en bonos especiales para subsidios al consumidor, junto con las políticas anunciadas, apunta a un cambio hacia un modelo económico más orientado al consumo. Aunque el impacto de estas medidas tomará tiempo, expertos coinciden en que la acción coordinada de las autoridades marca un paso positivo en la transformación económica de China.

El «Plan de Acción Especial para Impulsar el Consumo» simboliza un esfuerzo concertado por alcanzar la estabilidad y el crecimiento en un contexto económico incierto. El éxito dependerá de su ejecución efectiva y la capacidad de mitigar los desafíos estructurales actuales.

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