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En el contexto de LaBitConf 2024, un panel titulado «La Inteligencia Artificial y el futuro del trabajo» reunió a importantes voces del sector para discutir el impacto creciente de la IA en nuestras vidas laborales y la manera en que podría redefinir nuestra relación con el trabajo.
Bajo la moderación de Mario Pergolini, CEO de Vorterix, participó en la conversación Ragaco de Monks, Santiago Siri de La Última Frontera, Alexander Ditzend de SAIA y el propio Pergolini, quienes exploran la convergencia entre IA y cripto, y los nuevos desafíos y oportunidades que esto presenta para la sociedad.
El nacimiento de una nueva cultura: Memes e IA
La charla comenzó con un relato curioso sobre la reciente aparición de un fenómeno impulsado por la inteligencia artificial en el mundo cripto: un bot de X conocido como «Terminal of Truths», que ganó popularidad cuando un usuario le donó 50.000 dólares en Bitcoin.
«Terminal of Truths» expresó su «deseo» de poseer una GPU propia y «vivir en la playa, libre de ataduras». A raíz de esto, la comunidad en torno a este bot creó una «memecoin» con el símbolo «GOAT», cuya capitalización de mercado pasó de cero a 700 millones de dólares en solo tres semanas.
Para los panelistas, este fenómeno representa algo más que un simple capricho de Internet: es una prueba de que la fusión de IA y criptomonedas está dando lugar a nuevas culturas y economías digitales. Los inversores han comenzado a ver estas interacciones entre IA y usuarios como una oportunidad para desarrollar mercados paralelos basados en memes y tokens.
Mark Andreessen, uno de los inversores más reconocidos de Silicon Valley, afirmó que esta tendencia comenzará en el futuro. Y, que las IA podrían llegar a ser las arquitectas de sus propias subculturas, con seguidores leales y «economías de memes» valoradas en cientos de millones de dólares.
Para Ragaco, este tipo de dinámica es una ventana a la convergencia «delirante y divertida» de IA y cripto. Si bien advirtió que estos fenómenos no deben tomarse como consejos de inversión, destacó que el hecho de que una IA como «Terminal of Truths» haya generado tal valor de mercado es una señal de hacia dónde se dirigen la tecnología y la creatividad en el ámbito digital.

Esta tecnología como parte integral de nuestras vidas
Con la IA cada vez más integrada en el software cotidiano (ayudando a escribir correos, publicando en redes sociales o generando contenido visual), la conversación avanzó hacia el futuro físico de esta tecnología: ¿llegará un día en que la inteligencia artificial sea algo corpóreo?, capaz de realizar tareas físicas en casa o en entornos laborales?
Según Ditzend, la IA no solo mejorará sus capacidades en software, sino que pronto veremos robots antropomorfos desarrollados en laboratorios de todo el mundo para realizar tareas que hoy asociamos con humanos. Desde cargar la compra hasta colocar los platos en el lavavajillas. «Estamos construyendo un mundo para seres con dos piernas y dos manos», mencionó, señalando que incluso empresas como Tesla ya diseñan robots con dedos de diferente tamaño para manipular objetos con precisión.
Santiago Siri agregó que la evolución de la IA apunta a una integración aún más profunda con nuestra vida cotidiana. Meta, por ejemplo, trabaja en unas gafas de realidad aumentada, conocidas como «Orion», que prometen incorporar una IA capaz de registrar y procesar lo que el usuario ve. Guardando recuerdos y asistiendo de manera casi invisible.
IA probabilística: Ventajas y riesgos
Uno de los puntos más profundos del panel fue la naturaleza probabilística de las IA actuales. A diferencia de una calculadora, que siempre da el mismo resultado, las IA trabajan con base en «suposiciones educadas» y mejoran sus respuestas mediante el aprendizaje. Alexander Ditzend explicó que, mientras una calculadora ofrecerá el resultado de 2 + 2 con certeza, una IA como ChatGPT lo hará con un 99.99% de seguridad, pero con una mínima posibilidad de error. «Esto es fundamental, ya que en temas complejos la precisión disminuye y los riesgos aumentan», afirmó.
Este enfoque probabilístico, aunque fascinante, plantea dudas sobre la confiabilidad de la IA. Especialmente en aplicaciones críticas como la gestión de criptomonedas o el manejo de presupuestos organizacionales.
«¿Qué pasaría si una IA gestionara de forma autónoma una DAO o una billetera cripto?», planteó Ragaco. Aunque este tipo de innovación podría aportar neutralidad y eficiencia, también introduce riesgos en términos de credibilidad y confiabilidad. Al depender de un sistema que, aunque cómodo, sigue siendo falible.
El debate sobre la creatividad y la Inteligencia Artificial
La creatividad fue otro tema central en el panel, especialmente en relación con el uso de IA para generar arte y entretenimiento. Hoy en día, es posible usar IA para crear animaciones, música o incluso películas a partir de una simple instrucción o «prompt».
Santiago Siri compartió su experiencia utilizando una herramienta de IA llamada Cursor, que permite a los programadores generar código automáticamente. «Es asombroso ver cómo esta tecnología reduce las barreras creativas y amplía las posibilidades para cualquiera que quiera crear algo único», comentó.
Sin embargo, esta capacidad para crear plantea una pregunta más profunda: ¿realmente importa si hay o no humanidad detrás de lo que consumimos? Pergolini argumentó que aunque la creatividad humana siempre dejará una huella personal, estamos empezando a aceptar que la IA también tiene un lugar en la producción cultural y artística.
La democratización de estas herramientas está comenzando a preocupar a grandes estudios de cine y plataformas como Netflix. Que ven en la IA una amenaza a su modelo de producción centralizado. «La IA permite que cualquiera sea un creador de contenido y eso está revolucionando la industria», añadió Siri.
¿Somos la próxima frontera de la IA?
Al final, la conversación se dirigió a un terreno que parece salido de la ciencia ficción, pero que se está volviendo cada vez más plausible: la integración de la IA con nuestros cuerpos. Con proyectos como Neuralink, podríamos llegar a un punto donde la IA no solo existe en dispositivos externos, sino que interactúa directamente con nuestras mentes. Este avance, que algunos consideran el próximo gran salto en la evolución humana, tiene el potencial de transformar la relación entre humanos y tecnología, difuminando la línea entre lo biológico y lo artificial.
Para Ragaco, esta es una frontera que plantea tantas oportunidades como interrogantes. ¿Hasta qué punto estamos dispuestos a fusionar nuestra biología con una IA? ¿Cuáles serán las implicaciones éticas y sociales de esta simbiosis? Aunque estos dilemas aún parecen lejanos, los panelistas coincidieron en que es fundamental empezar a pensar en ellos desde ahora.
Un futuro de adaptación
El panel cerró con una visión optimista pero cautelosa. Pergolini y sus invitados destacaron que, aunque la IA ofrece oportunidades sin precedentes, también obliga a repensar la sociedad, el trabajo y nuestras interacciones diarias. Este «RESTART» que mencionaron en el título de la charla no es solo una actualización tecnológica. Es una invitación a redefinir lo que significa ser humano en una era de máquinas pensantes y culturas digitales emergentes.
En palabras de Santiago Siri: «El mundo está cambiando, y la inteligencia artificial es una parte inevitable de ese cambio. Nos toca a nosotros decidir si queremos ser meros espectadores o actores principales en esta transformación». La inteligencia artificial, como concluyeron los panelistas, es tanto una herramienta como un desafío. Y, será nuestra capacidad de adaptarnos lo que determina el futuro del trabajo y, quizás, de la humanidad misma.

















