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El año 1934 marcó todo un punto de inflexión en la historia financiera de Estados Unidos.
Tras la devastación de la Gran Depresión, el gobierno buscó formas de restaurar la confianza en los mercados financieros. La creación de la Securities and Exchange Commission (SEC) se presentó como una respuesta contundente a la volatilidad del mercado y los excesos que precedieron el colapso de 1929.
Esta agencia se convertiría en una piedra angular en la regulación de los mercados de valores de Estados Unidos.
El caos antes de la SEC: la Era salvaje de Wall Street
Durante los años 20, los mercados de valores en Estados Unidos experimentaron un auge sin precedentes. Sin embargo, la falta de regulación clara y efectiva permitió que florecieran prácticas deshonestas.
Los valores se inflaban artificialmente, los fraudes proliferaban, y muchos inversores carecían de información adecuada para tomar decisiones financieras informadas. Esta situación contribuyó al colapso del mercado en octubre de 1929, evento que desató la Gran Depresión.
Ante este colapso, millones de personas perdieron sus ahorros, y la confianza en el sistema financiero se desplomó. Era evidente que algo debía cambiar.
La administración Roosevelt: un plan de rescate regulador
En respuesta al caos financiero, el presidente Franklin D. Roosevelt impulsó una serie de reformas a través de su programa de «New Deal». Estas medidas no solo buscaban estabilizar la economía, sino también evitar que se repitieran los excesos que llevaron al colapso. Como parte de estas reformas, el Congreso aprobó en 1933 la Ley de Valores (Securities Act), que requería que las empresas revelaran información financiera precisa antes de emitir acciones.
Sin embargo, aún quedaba una tarea pendiente: garantizar que los mercados de valores funcionaran de manera justa y eficiente a largo plazo. Así nació la idea de crear un organismo que supervisara y regulara los mercados de valores, protegiendo tanto a los inversores como a las empresas legítimas. Esta tarea recayó en la SEC, que fue creada bajo la Ley de Intercambio de Valores de 1934.

¿Qué es la SEC? Una entidad para poner orden
La Securities and Exchange Commission (SEC) es una agencia federal independiente, encargada de regular los mercados de valores, proteger a los inversores y promover la transparencia en las transacciones financieras. Desde su creación, ha desempeñado un papel crucial en la vigilancia de las empresas públicas y en la lucha contra el fraude financiero.
El mandato de la SEC abarca varias áreas clave, incluyendo la regulación de las bolsas de valores, la vigilancia de las empresas que cotizan en bolsa, y la revisión de las ofertas públicas iniciales (OPIs). Además, tiene la autoridad para imponer sanciones y tomar medidas legales contra aquellas entidades que violen las leyes de valores.
La estructura de la SEC está diseñada para evitar la concentración de poder. Está dirigida por cinco comisionados, quienes son designados por el presidente de Estados Unidos y confirmados por el Senado. Para garantizar un equilibrio político, no más de tres comisionados pueden pertenecer al mismo partido. Estos comisionados desempeñan sus funciones por un período de cinco años y uno de ellos actúa como presidente.
Este sistema colegiado asegura una toma de decisiones imparcial y equilibrada, lo que permite a la SEC actuar como un árbitro imparcial en los mercados financieros.
Una ley para dominarlos a todos: Ley de Intercambio de Valores de 1934
La Ley de Intercambio de Valores de 1934, que dio lugar a la creación de la SEC, marcó un antes y un después en la regulación financiera en Estados Unidos. Esta ley introdujo la obligación de presentar informes financieros regulares y detallados, exigió la divulgación de información crucial a los inversores, y prohibió prácticas fraudulentas en la compra y venta de valores.
Uno de los principios fundamentales de esta ley es que los mercados de valores deben ser transparentes y accesibles. Antes de su promulgación, muchas empresas manipulaban información, engañando a los inversores. Con la ley de 1934, la SEC tiene el poder de investigar y sancionar a las empresas que oculten o falsifiquen información financiera.
A lo largo de su historia, la SEC ha intervenido en numerosos casos de fraude financiero, desde esquemas Ponzi hasta manipulación del mercado. La agencia se ha ganado una reputación como guardián de la integridad del mercado y defensor de los derechos de los inversores.
Por ejemplo, la SEC fue clave en la desarticulación de esquemas como el de Bernie Madoff, uno de los mayores fraudes financieros de la historia. La capacidad de la SEC para investigar y perseguir a los responsables de fraudes ha sido crucial para restaurar la confianza en los mercados tras los grandes escándalos financieros.
El legado de 1934: una SEC adaptada al siglo XXI
Desde su creación, la SEC ha tenido que adaptarse a un entorno financiero en constante evolución. Si bien en 1934 la regulación se centraba principalmente en los mercados de valores tradicionales, hoy en día la SEC también enfrenta desafíos relacionados con las criptomonedas, la inteligencia artificial y la globalización de los mercados.
La tecnología ha cambiado la forma en que operan los mercados, pero el mandato de la SEC sigue siendo el mismo: garantizar la transparencia, proteger a los inversores y mantener la integridad del sistema financiero.
En la actualidad, la SEC sigue siendo uno de los organismos reguladores más importantes y respetados a nivel mundial, marcando el rumbo para que los mercados financieros funcionen de manera justa y eficiente.

Conclusión: 90 años después, la SEC sigue siendo relevante
La creación de la SEC en 1934 representó una respuesta audaz y necesaria a la crisis financiera que sacudió Estados Unidos en la década de 1930.
Con casi 90 años de historia, la SEC ha demostrado ser una institución fundamental para garantizar la estabilidad y equidad en los mercados financieros. Su capacidad para adaptarse a los cambios y nuevos desafíos la mantiene vigente en un mundo financiero cada vez más complejo. A través de su supervisión y regulación, la SEC continúa protegiendo a los inversores y asegurando que los mercados funcionen con transparencia y justicia.

















