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Argentina, tras enfrentar dos años de recesión, se prepara para una recuperación en 2025, gracias a las reformas económicas impulsadas por el gobierno de Javier Milei. El plan, conocido como la «motosierra», busca reducir el tamaño del estado y fomentar un crecimiento liderado por el sector privado.

Según una encuesta realizada por Reuters entre el 14 y el 18 de octubre, el Producto Interno Bruto (PIB) de Argentina podría aumentar un 3.5% en 2025, tras caídas del 3.7% en 2024 y del 1.6% en 2023.

Recuperación del consumo y el sector energético

El economista Juan Barboza, del Grupo Mariva, destacó que el consumo privado comenzará a recuperarse a finales de 2024, con un gasto público estabilizado. La producción en el sector energético también jugará un papel crucial, sustituyendo importaciones y normalizando la actividad en los sectores de servicios y manufactura.

Inversiones energéticas por hasta $15 mil millones en 2025 serán clave en esta recuperación, facilitadas por la desregulación y mayor acceso a divisas para las empresas. La inflación, que se ubicará en torno al 222% en 2024 tras la devaluación del peso, se espera que baje al 53% en 2025.

Desafíos fiscales y externos

Mauricio Monge, economista de Oxford Economics, subrayó que 2025 será un año desafiante para Argentina, con pagos pendientes a bonistas y reservas internacionales limitadas. Aunque es probable que el país evite el default sin recurrir al FMI, agotará gran parte de sus recursos.

Las reformas fiscales, aunque han dado resultados positivos en 2024, podrían ser difíciles de mantener, especialmente en un año de elecciones intermedias. Aun así, las exportaciones mineras podrían generar ingresos adicionales y mejorar las reservas del Banco Central.

Perspectivas para los mercados y la moneda

A pesar de las complejidades, los mercados locales han mostrado optimismo. El índice de riesgo soberano del país ha caído a su nivel más bajo desde la reestructuración de la deuda en 2020. Un impuesto extraordinario ha impulsado los depósitos en dólares y ha facilitado la implementación del sistema de «crawling peg», manteniendo una depreciación mensual del peso del 2%.

Sin embargo, los inversores esperan que Milei cumpla sus promesas de campaña y permita que el peso se comercie libremente. Federico Gonzalez Rouco, de Empiria, advirtió que mantener el esquema actual podría ralentizar las inversiones necesarias para superar 12 años de estancamiento económico.

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